Supo simple ser, de persistir, de la memoria -eso que de un furor gruñir mudó en grito -mismo grito tornó gemir de crear y que gemía al furor de la noche ocupando la carne -misma noche que persistente supo territoriarse de ritual atardecer, contemplación que enseñó del tiempo salvajista a acompañarnos -de la memoria prendarnos en la carne lo ya ausente -de repente perenne persistiendo extenso entre estaciones -primero de simple grito que alcanzó a signar, desde la noche verbeante y nuestra que morir no se llamaba, de sus luciérnagas sus alas, nuestro irse hacia ella -de luciérnagas arder el ojo abierto de su oscura, de repente, parpadear -del verde en la tiniebla lo posible en horizonte -de obligar al furor primero, que aquél gruñido no era -de invadirnos la memoria al acto de allá afuera, de tan cerca en pasos siendo y a tan intensa ceguera aún hoy viva -de invitarnos a herir de recuerdo la más terca piedra con el más austral delirio: así quizás memoria haciéndose como memoria asida, en la cicatriz trazada que hoy dirán rupestre -en la cicatriz de la letra que sembró su testimonio, un respirar: el intuirse retornar o concederse el valor de durar -que aún cedía y ardía y sangraba su de la carne contornarse -que aún contaba contemplando sostenerse ya luciérnaga, pero a huir de la letra y del dolor -asir el sufrir, inocultarlo -y he que de una tan inmensa sinrazón, de lo semejante gimió aquel nosotros, común, de contemplar -y de memoria escrita se dejó al fin olvidarnos, reconocerse afuera, en el aullido o en semejante a nosotros amenaza: de ello se dejó ahora olvidarnos la memoria comenzada ya memoria sida, si en huir de sí ella huyó: y nos dejó la muerte y la palabra que ni erosión ni viento ni furor desterrará de ya -perenne ya que de persistir he y perpetuo -he ya perpetua la palabra que de sin olvido inmemorial dista a evocarse -y he el espectro supo ser literatura, de al escribir un parpadeo lucinar, mas he esto para vos ya, aunque sólo mío sea el sensacionarlo una tortura: he para vos, que no verás cuando en vos esto es dicho y era ahora y ahora te es: he que lo veas o leas de una real, inefable violencia, si este sólo hablarla a la viva piedra, la pantalla, ya la voz minúscula de sonarte se destina a susurrarte: este decir, seas quién sea o sea tu vos un acto inocente y casual, sea este decir ya sobre vos sustanciado y sólo a tu ajena mía semejanza hecho: voz de mí, que a vos no sonare, y dijérate aún: palabra que no cesó, ni cedió a mi tumba tu plegaria, y no te doleré, ni me sabrás -aun temprana en la eternidad despidiéndola, la reconocí a vos, y aún el sufrir valiendo es que me obligo a ofrecerte, junto al decreto de tus cadenas -que no he sembrado mas me es dado en gracia el concederte su inmortal de un parpadeo destellar-, aún espirituado en esto, el cuerpo, ni perdón más esto: un vano gesto a consolarnos, un venirnos, insustanciales, conservando del gemido el furor y a bacanal de tus uvas esta mi lengua: al cuerpo rezarle salvarnos del paraíso a fuerza de coger, como dos salvajes, coger para huir del indecible, del indiferente campo de lavandas y jazmines, paraíso -de este, mi deseo de conservar el cuerpo, y con él el contingente modular del tiempo, acabando habiendo ya en vos, con esta violencia que ni te será barbarie -mera infancia mía, nuestra de ahora, de incomprensible vos, allá, ya responderme esto a decirte, y reírte -reírte serena de este mi ahogarme en la extensión: recién acabé mañana, y ya voynos acabando todo ayer, siéndonos a existir de en la palabra intender el cálculo de conjugar verbo y sostén de justa sintaxis: palabrearte a través del tiempo, a vos que, veo ya, vesme no me existía y vesme errarte por en vos no lo hay: este salvaje siendo, que sólo puede errarte, que sólo a cópula figurarte, por de tan inasible sensibilia vos cribarme a yo soñar -este salvaje que no comprende, y lo sabés ya, que no comprendo ni barroco he de evasivo equivocar mas qué sino este improviso a tu lengua tendiera en alado y tuyo, sobre mí puesto, eso tu juicio: lo siento, me caliento, y me enseño tu idiomarnos: a amarnos de este ahora se parece, en ya sin cuerpo mas con el vicio y a mi ya ocular: te beso en semen, en este hablar.