Introducción, prestidigitación, discapacidad™ Dichosos aquellos convidados de la vid ácida que de nacida lengua en arrastrarse ha convidado del milagro cuyo cómputo, aquí, bajo este epitafio, despedimos:Por decir de mismo ha dicho mismo, y por decir de mismo ha dicho mismo. Ahora que solo el cura borracho permanece, en bacanal tranceado de pares, de tetas de a dos y de nalgas en grieta, y ahora que acabó sobre el velo bendecido de otra boca, ha de a sí convencerse que lo suyo es tanto libertado por su ser confesado.El teatro del mundo abre el telar de la abundancia o alguna pirámide de dudosa agregabilidad, sólo para declarar:Igualar, semejar, equivaler: nada de esto es mismidad –ningún simple permutar le es al lector permitido, ningún commodity ha de comerciar valor nonato si de distar invariante ante lo mismo fraguan.Igualar dice: A = A pequeño misterio ha duplicado.Semejar aduce: A ≈ A y de dulce sangre así reviste.Equivale, luego: este decir A con este otro decir A cual si en inocencia y ceguera fuésemos unos boludos a cuerda. Mismidad: A ¿Os habéis llenao lingua en sentío, o habéis con fundío?Sostengo una manzana, sostengo la misma otra manzanaEstoy en un sueño en el que llego a clase y dejo una manzana sobre el escritorio de la mae porque tengo un Edipo de la concha de la lora. En ese mismo sueño, recuerdo: tengo 36 años y hace 30 que terminé el primer grado. La mae se pone en bolas y se sublima el tabú con las necesarias máscaras.Ahora bien, al llegar a clase dejo la manzana sobre el escritorio y, cuando suena el timbre de salida, la manzana sigue en el escritorio.Esa enunciación pesa exactamente sobre mi inocente primergradista: ¿es la misma manzana? Por supuesto, esa pregunta está planteada a partir de, y es propia de, este subdesarrollo. Da igual: bivalente, en ambas posturas es sostenible con derivados excluyentes entre sí. Como parten desde el mismo suelo, que se desarrolle en extensión una u otra no determina jerarquía estructural como eje de valor-criterio mediante el cual resolver la pregunta – como parten del mismo suelo, valor-criterio se resuelve por desfondamiento de una sobre otra.Supongo: sí, es la misma manzana. Así se mismiza sin vergüenza o pudor. Objetivar el marco en que es enunciable la incertidumbre positiva sobre la solución (“sí, es la misma manzana” / “¿por qué?), produce una solución aún más hedionda: “porque sí”. La mismización es sepultada como efecto inmediato tras efectuarse. La manzana se mismiza sobre un continuo de consistencia constitutiva: lo que el significante “manzana” (A) designa lo es por operación inercial de su consistencia diferencial con optimización de tipo costo/beneficio: su objetividad concreta difiere de su objetivación instrumental. En tanto es instrumentación en significante, el costo de sostener la mismidad de A se calcula sobre el beneficio que A produce para persistir sostenida, y por ello excluye de A lo que A pierde para sostenerse A.Sobre el entorno como contexto específico, A es A. Sin embargo, es mismizada como igual por la operación que el significante induce sobre el material que convoca su significabilidad: A es un elemento para un conjunto que lo incluye, su entorno –que no es su contexto específico, se entenderá. Así, el significante es un elemento de un conjunto que lo incluye y que lo excluye de sí como conjunto. El entorno excluye a la manzana de sí mismo y por ello es aprehensible como elemento del entorno. Y el criterio que resuelve la exclusión es de uso: que el instrumento sea funcional.El significante es funcional si preserva su constante diferencial para con al menos un otro significante. Dado el ese mínimo, la relación entre ambos significantes es idéntica a la relación entre un significante y su funcionar: en tanto significantes, son mismizados como elementos equivalentes desde su suelo –son simétricos y formalmente iguales porque significan como función materialidades diferenciadas: no se incluyen entre sí sino que inducen exclusividad entre organizaciones materiales –ejecutan la misma función, pero cada uno produce un resultado distinto. Luego, se refiere como significante a la función de excluir material, y se verifica que funciona el significante cuando el material persiste excluido tras haberse operado significado como material incluido. No se trata, luego, de diferencialidad como criterio de consistencia y verificación, sino de excluir a la totalidad material de la organización de materiales que el significante vuelve discernible por inclusión.Ocurre, sin embargo, que tan peculiar siendo el entorno, como significante se produce excluyéndose de la organización de materialidades que constituirían su significado. Los elementos significantes del entorno se incluyen como significado. El entorno no se registra en cuanto tal: sólo se infiere de los significantes elementales que se derivan significables por él: su opacidad es constitutiva y a su vez es condición de significabilidad de aquello que se contrasta consigo. La manzana mismizada, entonces, se constituye significante A mediante un conjunto de propiedades de A cuya variabilidad es registrable como pérdida sobre A –que carezca de una propiedad no inoperativiza al significante sólo si se puede registrar la carencia en relación al significante; la inoperativización ocurre si el registro excluye a la manzana como tal, en vez de a su dimensión A de significante que incluye propiedades suficientes para incluir a la concretitud del abstracto manzana nunca coincidiendo con su concreta manzanitud.Volviendo a la escuela: la manzana es la misma si A corresponde tanto con A1 (inicio de la clase) como con A2 (fin de la clase). Lo que el significante excluye como propiedad de la manzana es, en este caso, la secuencia temporal que excluiría A1 de A2: incluir la propiedad temporal en el significante A es una de las formas de inoperativizarlo como significante: ahí se diría que la manzana no es la misma dado que:A1 ≠ A2 ; t ∈ ℝ (1)∀tₙ ∃tₙ₊₁ : Atₙ ≠ Atₙ₊₁ (2)→ costo(A) → ∞ (3)Lo que se observa en (1) es que la discernibilidad que permite diferenciar como desiguales a las manzanas se produce por la indexación temporal – perteneciente a los reales y sin resolución natural: hipersespecificidad que es tal por anclarse en la secuencia de modo diferencial pero sin sólido final. Y que no alcance sólido final se registra en (2) dado que a la precisabilidad diverge del sólido en tanto es susceptible de agregación indefinida por optimización actual o artificial de la métrica y en ambos casos divergiendo de estabilidad. Es por esto, y solo por esto que se deriva (3) que el costo de la propiedad temporal indexada al significante tiende hacia costo infinito: el consumo del recurso anidado es inevitable y no agrega solubilidad:El costo de incluir una variable de valor-índice real induce significantes de costo infinito: ningún significante podría jamás consistir ni siquiera al mínimo como mismización de tipo A = A. Cualquier variable de valor real tiende-hacia hiperespecificidad no resoluble y lo que la hace tal es indexar con valor situado de tipo indiscretable. La variante es aún más radical: desindexada la hipersespecificidad (sustraído el valor temporal de índice), aquello que es desigualado torna diferencia representacional por caracteres o diferencia meramente nominal, y su concretitud conduciría al infinito de singularidades indiscernibles: cada intento de discernir fallaría por falta de relacionalidad –cada singularidad es infinitamente singular, y por esta constitución formal, otra hipotética singularidad sería infinitamente singular también. Por carecer de consistencia, trasvasa las categorías de determinabilidad de tipo diferencial, cuantificación, mismización, igualdad, etc. El costo infinito remite de la hiperespecificidad al entorno como opacidad y siendo producido como significante significando significante: el entorno se infiere como condición de significabilidad pero su operativización como significante significa sobre lo significable: el significante aplica su función sobre la materialidad que excluye significabilidad e incluye como significado la función de significante como significabilizador: la significabilidad se estabiliza a limites de funcionalidad, y por ello el significante no la incluye y la excluye anudándose como significante de lo que la significabilidad posibilite significable por costo antes, y luego beneficio. La opacidad es inherente, y la letra chica, comúnmente obviada, es que se predica sobre el entorno para preservar la funcionalidad de uso de la significación –sin embargo, la opacidad es el efecto concreto de significar en tanto obtura propiedades positivamente existentes de lo significado: el costo de excluir computado por el beneficio que incluye no puede ejercer a su vez trazabilidad de la pérdida de información que instituye al significante. Es entonces que se puede enunciar que la función significante modula obturaciones de información por opacidad tanto como asibilidad de información por significación.Se desprende, primero, que la objetividad como tal es irrealizable ya que el proceso mismo de objetivación es posible sólo por pérdida de información. La información como tal es obturada en la propia objetivación como pérdida porque no se pierde información: es seleccionada en función de una economía de valor registrado –se registra valor como elemento informativo contable y determinado por su objetivación: sobre este ensamble, la objetividad y la información equivalen simétricamente mediante objetos informativos. Dicho de nuevo: la información se obtura a significarse perdida precisamente porque no se pierde información: lo obturado informa.Segundo o luego, si la información no se pierde, la objetividad tampoco –y si se incluyen: explota el instrumento por excesividad –lo saturan sobre sí mismo o desde sí se torna indiscernible para sí. Entonces diré que el significante incluye significado objetivo y excluye su objetividad para funcionar. La objetividad explota al significante si se lo incluye en él: aplicaría la función de exclusión sobre sí en tanto cualquier objeto significado estaría contenido ya en el significante que integre objetividad –excluye su inclusividad e incluye su exclusión al ejecutarse como función. Ejecutar esa función explota en singularidad por implosión infinita.Repito, pero más lento y con mínimo énfasis: el significante es objetivo tal como es objetivado y no pierde información: la objetividad no corresponde al significante sino a las fantasmagorías que son posibles de enunciar, aun sin significar, y la información completa solo es perdida en tanto se obtura como indiscernibilidad exclusiva de la inclusión constitutiva que ase la significabilidad de la objetividad objetivada en el objeto. La pretensión de develar lo obturado en contemplación objetiva explota al significante como instrumentación integrada, y en singularidad implosiona al significado que incluía: quien haya pretendido poseer al significante, su epitafio acá –y lo que haya pretendido conquistar con el significante, de una mínima torsión singularista al material positivo en infinito indiscretable ecualiza.Atᵢ \ tᵢ → A (I)→ :A: (II)Una pequeña traición lo hace más legible:→ ∞ : ( ) :A: ( ) :∞ (II.a)[…] *(3). A decir⠀⠀⠀⠀ a decir⠀⠀⠀⠀ . Es decir, al querer decir "a decir verdad" se siente una suerte de ruido, un algo por el estilo, un incómodo. Es decir, al querer decir "a decir verdad" se siente que lo que está a punto de enunciarse va a flotar —lo que quiere decir, de nuevo, lo mismo: lo que está a punto de enunciarse va a flotar. Sin embargo, le ocurre, de nuevo, lo mismo. Lo que está, de esta forma -¿ de cuál?Así se prepara el espacio por donde se flota.De nuevo.Lejos de decir con un mínimo de decibilidad —es decir: lejos de decir—, esto: *. Entonces es, a su vez, una forma de decir: indiferente al decir es su decibilidad —lengua mediante—, que incluye sonoridad articulable y repetible, consistencia grafemática, representabilidad simbólica, etc. —este etcétera ya incluye lo anterior y lo por decir.[…] es decir, dado lo que ocurra, ya sedimentado sea verdad o no (esto es indiferente, ocurre de todas formas), es necesario, o pareciera, desplegarlo: operar una gradiente sobre el vector homogeneizado. Si uno no va a afirmar verdad ni mentira, verdad ni falsedad, correcto o incorrecto —de nuevo: es decir, si el valor epistemológico, o epistémico, mejor, de cualquier enunciado es equivalente por defecto, lo que opera, o debiera operar, sería una suspensión sobre la enunciación misma.Si indiferente es al decir su decibilidad, ¿cuándo dice o hace su indiferencia o diferir? Cuando dice, por ejemplo: 2+2. Esto no dice dos más dos, por más que uno —yo— me vea tentado a decirlo así. Esto dice: 2+2. Indiferente es, entonces, a su decibilidad como decir traducción de su decir: 2+2 dice 2+2 y no dos más dos. Es indiferente decir esto. También es indiferente 2+2 a lo que uno —yo—, por verme tentado a confundirlo con dos más dos, induzca sobre aquello que 2+2 dice y por decir hace y antes de hacer ase y asido fue y pretende ser representado al decir 2+2.Luego, no hay un juicio como intercambio en el mensaje enunciado, que es tanto lo cifrado como lo que cifra la enunciación, podríamos decir. Entonces, no existiría, ni existe, criterio de desciframiento, puesto que cualquier enunciado, cualquier articulación sonora, que parezca —ni siquiera ha de serlo— que parezca símil estar compuesta de significantes en tanto palabras, de nuevo, es decir, que contenga lo que las reseñas dirán fueron mensajes, o sean, no tendría la capacidad de operar sobre la conciencia más que como estímulo. O no sean, y no habría conciencia comunicable. A decir verdad, ¿se entiende?Es decir: la confusión acá pasa entre mi traducción y lo que traduce, lo cual así es bastante obvio —bastante tonto, también, si pienso luego que es inocuo equivalerlo, y decir: 2+2 = dos más dos es igual a 2+2 es igual a dos +2, etc. Ahí se me nota la hilacha. Y es que decirlo como me veo tentado sería indiferente de ser dicho como tentación si es que por tanta dejadez no me olvidara de esa su diferencia, salvada a fines pedagógicos de mí conmigo, y que, por esta misma y tanta dejadez, después dijera: dos más dos es igual a cuatro.Lo que intento decir es que no es necesario el lenguaje particular tal como se manifestó a nosotros, o en nuestro territorio habitable, o lo que fuera que se llame esto —por ejemplo, radio— para desarrollar ni siquiera aquello que decimos consciencia, ni siquiera aquello que decimos experiencia, ni siquiera aquello que ahora, no sé, por alguna cuestión es relevante (muchas comillas en relevante), inteligencia.El lenguaje particular se puede configurar de cualquier sistema que vincule elementos, pero que, a diferencia de un vínculo necesario estructural, independiente de observador o no, es dependiente y condicionado por el observador, innecesarios los vínculos que produce y, sin embargo, dentro de aquel sistema de relaciones, la relación que produzca en concreto no es lo que vale del sistema, sino que es la propia plasticidad de sus elementos alrelacionarse entre sí lo que genera una relación, primero del observador, segundo de los observadores para con aquellas configuraciones que en concreto vinculan.Esto es, o parece ser, al menos un idioma, un idioma cualquiera –entonces al menos dos idiomas. Pero cuando, como en nuestro caso al menos, domina un idioma en lengua madre, el primero que se aprendió a hablar, toda esa actividad ocurre en que lo que se percibe o se intuía como sonido, es decir: la palabra sonora atraviesa el aire, articulada por una boca, una garganta, una exhalación articulada de viento que se va en mensaje en y sobre el espacio que contiene aire a otro sujeto que decodifica ese aire moldeado, esculturado de una forma particular, y conviene que esa escultura representa un cierto collage de la realidad en el cual ambos están de acuerdo, o no, o pueden diferir —ese es el punto también—, que es perceptible, existente, que es una actividad positiva: una palabra: otro concreto de lo que es.Pero no es este viento curvo el lenguaje particular, el idioma. El idioma es lo que ocurre por la relación, tras el hombre que curva al viento y el hombre que decodifica el viento curvo. Solo curvar el viento es, propiamente, viento. Parece tan inocente mi estupidez, y tan improductiva, y lo es —si fuese sencilla estupidez, lo sería, pero ocurre que confundo lo que acá, así escrito, se obvia en la pupila: 2+2 no es traducible, y a lo que ase 2+2 es indiferente que yo me lo diga como dos más dos siempre y cuando sostenga la inequivalencia real, que ahora sostengo, y después de decir esto voy a dejar de sostener porque, es evidente, cargo este vicio de decirme como digo a lo que diga —hasta que lo dicho se torna indistinguible de cómo me lo diga. Y ahí empieza, porque lo que diga 2+2=4, de decírmelo tantas veces como dos más dos es igual a cuatro, me hace hacer la ridiculez esta: más = +, es igual = =, esto es lo mismo que esto, etc.Qué papelón.En segunda instancia, esto pasó a las letras que, más allá de efectos secundarios y menores como reír, edificar los eventos, sacralizar ciertos signos por sobre otros, son signos materiales pero modulan a la dimensión sonora por la visual. Cuando el sonido se vuelve visual, cuando se hapresentado visualmente, lo visto suena: empieza un efecto de sinestesia. Si uno lee esta frase, esta frase está sonando, pero a diferencia del sonido como viento curvo, salido de la garganta y toda esta huevada, este otro sonido no es espacial en sentido físico como objeto afuera, y luego no ocupa la misma espacialidad física en tanto coordenada de ubicación.Resulta una réplica, evocada, de un algo anterior: memoria, representación, imagen, sí. Acá, y poné el tamaño que quieras, porque honestamente es intraducible, el sonido en el interior de cada uno, como discurso, como repetición, como eco del texto: suena porque no suena.Por dejadez, esta costumbre tan inocente, terminé infectándome de aritmética el decir, y cuando me di cuenta estaba agregando enunciados, estaba calculando lo por decir con precisión exógena, y por salvaje terminé vomitando fantasmas —por ejemplo, al decir: "por dejadez, esta costumbre tan inocente, terminé infectándome de aritmética el decir, y cuando me di cuenta estaba agregando enunciados, estaba calculando lo por decir con precisión exógena, y por salvaje terminé vomitando fantasmas —por ejemplo: al decir […]".Entonces, ¿qué tenemos? Tenemos un ojo que ve un conjunto de chirimbolos que luego, sin juicio mediante —es decir, no hace falta fuerza de decodificación, sino que solo por posar la vista en ese conjunto de signos ya produce una resonancia de un sonido que no es sonido— en el interior como no afuera suena. Ese sonido que no está sonando, al salir, tampoco suena como adentro de uno. ¿Vos escuchás lo que estás diciendo, o lo que estás pensando, o lo que estás escribiendo? ¿O es otra cosa? Yo no sé.Sin embargo, aquello que uno podría pensar que está leyendo, sería propio decir que está sonando visualmente. Quizás lo más llamativo de todo este proceso es que el propio proceso de reflexión, el autodiscurso, toda esta huevada que uno se da a uno mismo en la cabeza, no se la dice con sonido —esto es evidente—, se la dice con ese sonar que no suena, que es el pensamiento mediado o que utiliza al idioma como instrumento para materializarse dentro de uno: adentro se hace con afuera y afuera se hace adentro pero ninguno hace lo mismo con lo otro.Es evidente que de este papelón no se vuelve, y sólo por eso no me avergüenza —si ni siquiera parece un papelón. Ahora, cuando me di cuenta de que, a la vez que me matemicé la boca y me matemicé la ideación, terminé reventando de sonido y lengua la inteligibilidad matemática de, por ejemplo, 2+2. Quiero decir: terminé acá, atribulado y seco, jugando a la lógica —y, desde esta adicción que brotó lúdica y me acabó un esqueleto, noto el cariz de mi pelotudez: pienso lo que voy a decir. ¡Calculo lo que voy a decir!Qué pedazo de pajero, ¿no? Y qué papelón.En eso queda, de alguna forma u otra, materia (quizás debatible si es materia en el mismo sentido que una piedra es materia), espacio extenso, discretividad, física pero no física. Cuando se reproduce el discurso autoreflexivo, ya carga grafía, ya carga un sistema de signos visuales —en algo que no se ve. ¿Qué quiero decir con esto? Uno piensa y luego uno escribe lo que pensó, no hay escapatoria de lo que va a escribir. Cuando uno piensa y hace silencio reflexivo, ya es silencio reflexivo, ¿no? Va el curso del pensamiento: dice 2 más 2 es 4, por 2 es 8, por 8… silencio… 64. O también: 2+2=4… ¿o acá falla la traducción? No se representa lo que se piensa como se piensa, ni se representa lo pensado, ni se piensa lo que se piensa que se piensa.¿Cómo se representa? ¿Se pone el silencio? ¿Marca el silencio? Este es el problema. Es inmediato el reflejo de representar el pensamiento como la grafía, cuando la grafía tampoco está representando el pensamiento. Y cuando ni el pensamiento ni la grafía corresponden a la dimensión del sonido del cual emerge todo este mambo, algo se debe estar perdiendo en la traducción, ¿no?Luego, si uno piensa, como se dice habitualmente, no se cree, pero se cree como por decir eso que siempre pasamos a otro tema. Si uno piensa habitualmente con palabras, con estos sonidos que no suenan, estos sonidos que no suenan nos equivalen a la materialidad de aquello que la palabra hablada pretende en su sonar como viento curvo transmitido a otro, pero puesto que opera sobre otra física, no se equivalen sino por inflación: pierdevalor la diferencia porque parece funcionar igual. No es metafísica ni psicología, ojo.¿Se puede decir que uno piensa lo que cree que piensa cuando usa como instrumento esa circulación de signos exógenos al espacio donde funcionan como signos? Si uno dice azul —dentro suyo, ¿no?, recordemos que estoy hablando de pensar— y no voy a insistir en esta huevada de que mi azul no es tu azul. Más simple aún: azul no es azul, punto. No hay azul dentro, sólo hay azul fuera. Depende de: cuerpo, gradiente, ojo, como elemento del cuerpo, si se quiere, u órgano de un sistema mayor, que decodifica o tiene dentro de su sistema de valores la posibilidad de adoptar el valor azul como visualización ante la respuesta de lo azul como visto. Palabra azul no es, ojo, igual a estímulo de azul. Por ello, azul no es azul.Pretendo sesudo decir con precisión de cálculo como si lo que diga resultase de, fuese producto de, equivaliera a, y ahí me propongo a resolver. Insisto: qué pedazo de pajero, ¿no? Pre-tenso a mí, pretencioso desde ahí, como si mi decirme fuese igual ("=") a tu decirte, y por ende dependa su decibilidad de elementos comunes y mismos entre sí de forma independiente a mí y a vos, tratando así a lo dicho —por ejemplo, "lo dicho"— como dicho —por ejemplo: "lo dicho"=lo dicho, ∴ (lo dicho=lo dicho) ↔ (lo dicho es igual a lo dicho = [lo dicho=lo dicho])— en lo dicho. Dicho de otra forma:Sea S lo dichoSea X mi decirloEntonces, S = X ⇒ S{lo dicho} = X{"lo dicho"}, dado ↔ X ∉ S ∧ X ∈ S Como ambas condiciones no pueden cumplirse en simultáneo, se resuelve Si X = S∈(S), entonces:S = X ↔ X = S∈{ S∈(S) ∧ −S = S∉(−S) } ∴ S = X ↔ S∩X = S∈(S) ∧S∪X = XQué papelón.Por ello, si uno existe en la finitud del cosmos… etc., de masturbarse con palabras que no suenan, es por compromiso con tan intensidad, compromiso con un error de cálculos, quizás no previsto, que de esa paja mental quedan efectos y se producen efectos en uno mismo. ¿Hay alternativas a pensar, a la reflexión, que no sea a través de esta práctica universalizada no necesariamente? Pregunto para decir también que es universal por contagio y no por necesidad para la reflexión el instrumento idioma-vientocurvo.¿Hay alternativas si nos cortamos las palabras del pensar? ¿Cómo se piensa? Por palabras, extiendo, me refiero a símbolos también —por ejemplo: = en una operación matemática: me refiero a números, me refiero a operadores lógicos, me refiero a grafías, me refiero a textos lingüísticos convertidos en caracter de representación visual. Si uno se corta eso, uno se amputa la capacidad de engañarse con la equivalencia grafía + grafía + grafía = palabra; palabra = (objeto, operación, lo que fuese). Y luego: {(palabra, objeto, relación, lo que fuese) = (elemento = [elemento + elemento − elemento, o la operación que se efectúe = pensamiento)]}; pensamiento = efecto sobre uno = reflexión = lógica = razón = (verdad, o mentira, o indeterminación, no razones…).Está bien. Ahora cortamos todo esto. Pero, ¿dónde queda? ¿A dónde queda uno? Uno no deja de ser lo que es por sacarse de encima un capricho. El mundo sigue siendo un mundo, el sonido sigue siendo el sonido, las palabras siguen siendo palabras. El punto es otro: ¿dónde queda el lugar al que hay que ir para cortar eso, para amputarse eso?O bien lo dicho es lo dicho —y mi decirlo dependerá de que al decirlo diga lo dicho —y ahí existiría cálculo posible, si solo equivaler de lo diga con lo que pretenda decir hará que lo que pretenda decir sea dicho al decirlo—; o bien lo dicho es lo que sea dicho cuando diga.Si lo dicho es lo dicho, pre-existe a que lo diga, entonces 2+2 = dos más dos. Pero si lo dicho dependerá de lo que diga, o bien pre-existe su decibilidad,entonces lo que diga y lo dicho equivalen entre sí tanto si lo calcule antes de decirlo como si no —su calculabilidad será tal tras decirlo, y no habrá qué que sea objeto de calculabilidad sin el decirlo que lo preceda —por lo tanto, que lo piense o no antes de decirlo no afecta a lo que diré que sólo será tal al decirlo y si lo digo, y por ende lo pensable debe ser dicho y decible para ser pensado: su pensabilidad indica que ya fue dicho, y de allí se desprende que lo por decir que pretendía calcular es indiferente a que lo calcule y por lo tanto no hay cálculo posible ahí: lo que creía estar calculando dependía de un resultado ya dado, entonces lo que estaba haciendo era buscar la fórmula que resuelva ese resultado y ésta sería incalculable —carecería de precisabilidad intrínseca la formulación y de esta manera de solubilidad: mi cálculo sólo produciría calculabilidad de lo que calcule —y de nuevo, que lo calcule (mi decir) no afectará lo calculado (lo que mi decir diga). Entonces, que su decibilidad pre-existe es así sólo si ya fue dicho, pero que yo lo diga no pre-existe a que lo diga mas sí su decibilidad, así sale que:si yo lo digo ya fue dicho y era decible antes de que lo diga, y a la vez que lo que diga será lo que diga sólo al decirlo y será sólo porque era decible, lo dicho no es lo que yo diga al decir lo que diga, y tampoco es lo dicho sin que yo no lo diga al decir lo que diga.Eso es no tener cara, qué papelón.Luego, ¿qué es lo que está pensando por debajo del movimiento, la atracción combustida? Combustida, es decir, en el sentido de que utiliza como combustible a este discurso que no suena, pero parece que suena al menos. Y es que esta alucinación es muy, muy piola —la que tenemos dentro. Pero es un algo otro lo que produce el efecto. Es un algo otro, ni siquiera superior, ni siquiera inferior: de nuevo es decir, y no es una cuestión de jerarquía o simetría-asimetría, sino de inasibilidad directa —pero no sé si inasibilidad necesaria. Es, al menos creo, la cuestión final: inasibilidad de lo intolerable.Si se te calla la cabeza, si para de flashear sonidos que no existen, que no están, que solo son sonidos del decir, de pensamiento, reflexión, traza, huevadas, si la cabeza para de flashear todo eso, ¿el cuerpo deja de saber lo que aprendió por haber flasheado todo ese mambo?Uno, cuando piensa en idiomas de grafía hecha, se escribe en el cuerpo. Uno, cuando escucha el idioma tras haber reconocido su dimensión gráfica en el texto, sabe que puede ser escrito: no solo hablado, no solo sonidos, sino visualizado, visualizado y leído. Alguien, o incluso uno mismo, que le habla o flashea sonidos que contienen mensajes: le escribe, le escribe el cuerpo a uno.Pero este es el chistecito: si no se puede determinar dónde se escribe, ¿se puede borrar? No es una cuestión de memoria, no es una cuestión de olvidarse o no olvidarse. Un libro de 5.000 páginas, 250.000 palabras: nadie conoce todas las palabras, pero no dejan de estar ahí por no recordarlas. En el libro se puede borrar. Si lo tengo frente a uno, explícitamente presente, agarramos un corrector, o una goma de borrar, si está escrito en lápiz: borramos: punto. Eso también forma parte del sistema o de la idea o de lo que puede ser que está escrito en ese libro, y también en el escribirlo afuera de uno, y también en el afuera de uno.Pero cuando se escribe una palabra que suena, que tiene una grafía, y no es nada de eso, sino como algo que se deja dicho y que ve eso también que decimos conciencia, o reflexión, o lo que fuere, entonces se utiliza como herramienta para enfrentarse y hacerse a sí mismo, bla, bla, bla.Es decir, de nuevo, cuando te escribe un mensaje, un pensamiento, ¿a dónde queda escrito? ¿Se puede borrar eso? ¿Se puede evitar? Te juro que si no me edito lo que me dijiste, me vas a romper las bolas en el futuro. ¿Se puede hacer eso? . Si podés encontrarlo, si podés localizarlo en una física que no es la física de allá afuera, supongo que sí. En principio, pareciera. Es más probable que no.*(3): En el título: *Un espacio**Discreción¿Cuánto cómo? Mínimo de matriz responde eje X, responde eje Y –la simultaneidad del producto articulable siendo cardinalidad es un desoye de la carne acostumbrarse a los sonidos de los signos en la tierra, a la letra ocuparse de alzarlo tras borracho reptar la tierra. La reducción es absurda, luego; antes: inexistente. Discretivo, entonces, su durante o duradero inexistir recién inmediato al contiguo inexistencia –al continuo de inexistencia predicada: esto no está porque esto estaba.Esto está porque no estaba.Esto está porque de su qué predico no estar.Esto, entonces, inexiste un no estar porque estuvo mas desoye apelarse sobre sí: lo predicado se remite a un mí: el mío –lo inexistido se funde en trance, ese de veneno Gracia, o se funde en tracia maratón de, y en vuelo fino apuntando al paredón, acumular sobre un suelo de pies agregables: la sangre heredada corresponde al cuerpo y a la evidencia del puñal todavía en la mano, tibio de icor o de Lete rimado.Esto está porque no estaba, insisto.Insisto también oyendo al tribunal desde lo alto de estos mismos pies suspenderse en la regulación más berreta del barrio: por haber matado, corresponde resarcimiento pecuniario –acumular sobre un suelo de pies agregables tiende a que los pies se superpongan: intoxicados de mismizarse, como si a número imitaran, de inocencia en bruma de armas en un de uno en uno se cortan uno de otro uno no siendo uno. De uno en uno se cortan uno cada uno uno de otro uno donde ningún uno es ningunoPitágoras soñó número que nunca ordenó –su sin decir cantaba: él silencio legisló. El código de conducta arbitraria indisciplina difiere de los poros que del fuego se queman mas de alarse a otro vario con horror de trigger no - ¿viste lo no que tan no ni asirse en vos como sí se deja? La moraleja es que llenarse de palabra la boca o agregarse un link en la cadena, solo de no es un huir y más del sí que como no aquello repele: ni horrorizase a uno lo deja. Se puede, en este punto, instanciar la bivalencia devaluada hasta la mera función identitaria: uno como sí, cero como no –o viceversa –y también el costo que el mecanismo bivalente de biunivocidad –y también el agregado y también la sangre: parasita a la boca que de metáfora partir olvida y representante celular de un rango, infinito y real ya operativo, en la mínima co-ordenación de peste, al cuantitar un representado, ama de Narciso el reflejo de su ingenio mas olvida que su ingenio lleva, signado, el puñal en la mano de icor tibio y dora rumor de rosa y ama amar como ama quien sepulto al desespero precia tras el umbral en que otro vario, o varios, o viceversa, posa o posan.Se posa ante el público el propio público siendo público de cómo se posan ante él.La cardinalidad, luego, desoye la simultaneidad de mínima matriz cuando se hace de cuenta que flota etérea, sin un pedazo de materia en que se dibuja:Eje X ¬ Eje YLa decencia mínima es sacar la mugre que trancea derecho al paredón. Trancear derecho es ya indicador de que la trayectoria siega.DiscreciónEspéculo. Supongamos al oráculo de Apolo –la pitia- efecto de la arquitectura: el espectáculo del óculo distributivo constituye al dispositivo. La tesis será: la función-predicción constituye dispersión tolerable como mínima garantía de persistencia entre lo enunciado en tanto dispositivo de entropía contenida y recuperable, cuya consistencia co-depende en simultáneo que anticipa convergencia con elementos coexistentes a la enunciación pero no integrados al dispositivo: garantiza persistencia del continente suturando articulación no-legible y situada con articulación legible en la trayectoria: se enuncia torsión actual que garantice aterrizaje frente a la emergencia de lo virtual a la vez que se garantiza soporte de aterrizaje concreto a lo virtual que inicia su condición de tender-hacia actualizarse: no se predice el futuro sino que pre-construye sustancia de lo es en el futuro como tal.La tesis será: la función-predicción constituye dispersión tolerable como mínima garantía de persistencia entre lo enunciado en tanto dispositivo de entropía contenida y recuperable, cuya consistencia co-depende en simultáneo que anticipa convergencia con elementos coexistentes a la enunciación pero no integrados al dispositivo: garantiza persistencia del continente suturando articulación no-legible y situada con articulación legible en la trayectoria: se enuncia torsión actual que garanticeaterrizaje frente a la emergencia de lo virtual a la vez que se garantiza soporte de aterrizaje concreto a lo virtual que inicia su condición de tender hacia actualizarse: no se predice el futuro sino que se pre-construye sustancia de lo es en el futuro como tal.La tesis será:Supongamos a P como ƒ{ℙ=(0, 1)}para { ℝ < [0, 1]}luego:P ⊂ ℝ ^: ℙ ⊄ [0, 1] ^ [0, 1] ⊂ P;ℝ [0, 1] ⊂ ℝ(ℙ=+0) ^ +0 ⊂ P;H = (n<1) ^ 1{x} I.1 H (P ⊂ ℝ) = ℝ: P(P1, P2, Pni) ⊄ ℙ: ℝ(P1, P2, Pni) I.2P:log ¡Gusta de carne y calma ante clima! ¿O no juega Loxias nojuega Den de caer párpados al cincel, pálidos nojuega o no juega Loxias? O No ono. juega No Rasga.Rasgo, Rah.DiscreciónMitosis.Vector por expansión recurre contagio: se le garantiza donde pre-exista la consistencia sostenida del soporte anidado: el espacio gregaría he rencialibidad como un idioma: modula discretivación por soporte exponiéndose a sí: esto de lo otro adscribe el espacio como espacio: esto responde a potencia del espacio y lo otro responde a potencia del espacio: el espacio como espacio se dice espacio funcionando como espacio –sin embargo no explica la textura que soporta en potencia a esto de lo otro como articulación sobre suyo tanto óntica como fenómica. El espacio se explica con espacio; por ello explica espacios de un vario que lo incluye en fenómeno pero cuya óntica inexiste. El contagio regula pliegues a ciegas dado que de lo extenso se comprime extensión: este espacio es homogéneo dada esta interpolación que fenomenizada y ontizada es sobre el espacio dado extenso pero no siendo su sí extenso si se fenominza por el peso que describe su no entidad también discretable como siendo su semejante inmediato: que soporte variabilidad sin límite inherente ase fenomenología de lo soportado como siendo soportado –de sí informa cero positivo de registro: el espacio se registra como extensión sin tensión registrable: luego, el espacio se registra no registrable –él sobre el agente de registro; a diferencia del agente inferir espacio por intensidad mínima como vacío entre: esto y lo otro describen su torsión indexada a extensión: el espacio no se indica extenso, y es propia la precaución de predicarle propiedad de soporte extrapolando vario registrado sobre no registro positivo como informando sobre él. El espacio no se comunica espacio. Inexiste, y conlleva impredicabilidad. La representación del espacio como espacio, con equivalencia a extensión no-signada mediando elementos idiomáticos, debe conservar co-presente el peso su estatus representativo –y que necesariamente se constituye representación dado su tautología de cifra o límite: si el espacio es más puro espacio cuando no coincide algoidad sobre extensión como registrables, entonces algoidad, extensión y registrabilidad constituyen categorías ilegítimas a lo que fuere su jurisdicción. La especulación lúdica sobre infraestructura pre-constitutiva tiende a producir espéculos de información positiva sobre lo vario no diferido en el agente especulador –y el propio agente reduce la temperatura categórica de información a especularidad como si una tirada de dados singularizara exclusiones regularizadas en paradojas, contradicciones, y todo eufemismo que disimule la cloaca del carácter no fundado y pre-investido que el especulador, en su honesta existencia, lee. Su llegar al mundo –nuestro llegar al mundo- se dio en el mundo; cuando pretendemos huir de él, huimos hacia el no de este mundo –se aprehende así alteridad de otro mundo no-este en simetría –se aprehende así un mínimo de regulación inherente al mundo-este y a nosotros en él. Sólo por enrollar para apagar la tele: la ética como co producto de máximo-símil intersubjetivo en relación a localidad mundo-este como mínima disgregación rectora: ética como ahí común inscrito ahí por dos alláes: un allá tirano de trascendencia disfrazado para conservar jerarquía como categoría eficiente, induciendo circularidad improductiva –el Allá es inaccesible desde acá y se desplaza sobre la finitud hipotética del sujeto el precio del ecosistema que interactuó hasta soporte-cuerpo: el Allá del sujeto se especulariza sobre el cuerpo y en burocracia ilegítima por asimetría, genera estética en vez de armonía-; el otro allá fuere, luego, el allá de inconmensurable que el cuerpo sobre su propia constitución regulatoria distribuye, y que supone alteridad insalvable como legislación vigente –y sin embargo no colapsa sobre su propia alterizacionabilidad así implicada: el alter es otro y otro de sujeto hecho, pero el allá de alter es allá de esto y lo otro: bajarlo a sujetos es pretender sacarse una tiranía trascendente inexistenciada por una soberana razón común del universal derecho a tiranizarnos unos a otros por el placer cruel y sublime del cuerpo destinado a caer de culo al suelo y siete metros bajo tierra.Grafemática: el chamuyo que inmolo conmigoIntroducción, declaración, adivinanza Hace falta o fatalidad alguna de que sea articulado para un ojo que no sea este ojo ni mi ojo lo que ya fue articulado para que ahora lo diga. La falta es mía pero la pagás vos. Por ejemplo: digo “diga” cual si sonara esto que es visto –porque suena. Para mi propia tortura voy a hacer de cuenta que esto tiene algún rigor formal o valor de transmisibilidad –y por ello: procedo a ponerme mi propia máscara.Si digo que la letra dice, y con ello digo que la letra suena, digo que suena de aire la boca y moja de humedad al viento que contorsiona, con ya suficiente y acumulada peculiaridad, la palabra de mi lengua en el espacio hasta tu oído y de mi ido así vos asís en vos a mí. Pero pasa puertas adentro que, de esta mugre que con melodía engaña y de sirenas baña, se replica una física que el sonido afuera hizo mas en nuestro sí no hay. Por ello y de esa a misma manera, este letrear suena.Damos por finalizado el acto y el papelón.Quise decir: La palabra hablada media un marco regulatorio desde el cuál y qué de uno a otro conserva la forma –aunque, lastimosamente, la pretensión que es el mensaje debe fallar. Entonces, la forma, que es sonora, se distribuye como lo hace un cuerpo que es en reacción: del grito ya hay mensaje y que sea dicho ahora primitivo de la letra es, en sentido estricto e inequívoco, la racionalidad de un pelotudo –que corresponda al grafema eso de infrecuente que hace un ¡ah! cuyo carácter en ‘h’ puede acumularse modulando el sema, eso es lo que la onomatopeya indignifica y pretende degradar a representación de ruido un propio significante por cuanto menos acusado de roto. Esta pedantería que distribuye jerarquía donde corresponde jerarquía, no ve ni letra ni sonar la deja. Nosotros yo, digo asimetría: ya no costo y por valor pesadas, sino la misma ensalada de frutas con dos pepinos, una lata de atún (no el atún que la lata contenía), y una botella de castigo: ¿no valdría equivaler cuando ahí no tiene, pero sin ser boludos y para no morir de ruido, decidir qué priorizar y reconocerlo decisión? No hay afuera que sin decir pueda atribuir coronas y principados a lo que dice, y de moral vestir vergüenza porque sí –otra vez, mas esta vez un porque sí aún más hediondo que antes– a lo que dice como no le place a algún decir.Date cuenta, m’ijo, que si hablaras el puro sonido que un manual Kapeluzs indica como partitura, al lado tuyo los teletubbies serían maestros de la bella arte y pasión barata que es la retórica.La idea acá es no ponernos de acuerdo, ¿está claro?, acá estamos boludeando.Regularidad por acumulación y decodificación por regularidad Es evidente que es visible el canal por el que se transporta este mordisco con veneno o información. La letra es, entonces, otra solución de lo que el habla resolvió a los gritos –y por otra solución quiero decir: otra solución, en vez de, en la paja de un consenso que ya fermentó chele, contrabandear el criterio cronológico como función natural que determina causalidad direccional donde {voz > grafía} y de paso adora como ruinas a sus ancestros para signar de degradación a esta porquería de letra muerta, sin vida, sin lo que sea necesario para que permanezca siendo una absoluta lengua el medio sagrado de la lengua –inclusive después de haber lamido pantallas, si total nadie se entera –nadie pero nadie se entera lo que vos querés decir al hablar, maestro; pero nos damos cuenta que estás hasta la coronilla de calentura –y de eso vos no te enterás –entonces, ¿a quién carajo le sorprendería que te toquetees con un dibujito que fela tentáculos?Dicho esto, que sea otra solución implica que no hay traducibilidad ni equivalencia entre habla y escritura sino bajo decisión situada de, digámosle, siendo respetuosos, criterio pedagógico. .En concreto, la traducibilidad es dominio de un criterio exógeno, y trata a lo escrito modelado desde la augural partitura de un hablar, donde lo hablado condesciende a remitirse partiturable en escritura porque el divino sonido dura lo que un pedo en una canasta –la traducibilidad reconoce que a la fuerza equivale. Carece el verbo de espíritu, y por ende nunca muerto, de varias de las exigencias a las que la constitución vigente somete a la letra, bajo pena de así funcionar óptimo lo mismizado hacia ambos lados –y termina por hacer mierda en fileteo esto que ves, que por gracia aún suena, y lo hace sin pudor ni vergüenza. Decimos entonces: Nos los habitantes del pueblo con cuerpo, y en este caso específico, con cuerpo que tiene vista con potencial de legibilidad en el ojo, cuanto mucho estamos de acuerdo sin esfuerzo en que, lo que sea que dibujemos, pueda reproducirse con consistencia propia de regularización por uso.Quiero decir: Si cada quien tiene su jeroglífico singular, nadie tiene jeroglíficos sino garabateos obsesivos. Como hicimos con la boca, ¿te acordás? Eso de que lo mismo module máximo de semejanza o más bien similitud suficiente como modulación –imaginate si le agregábmos una clausula al habla y prohibíamos hablar en tonos graves: nos hubiésemos negado de la bendición de John Paul Jones y su bajo.Creemos que somos boludos pero no tanto.Pero sí lo somos, y aún más.Existe registro documentado de que el Comité de Criaturas Garabateando reconoció en la génesis misma de su Honorabilísima Institución, que el mínimo de mismo permitía máximo de rango gráfico, y con ello máximo de información almacenable para el soporte visual. Pero además, insistió en el Concilio Interbarrial de Amamantados, que el mínimo de mismo debía cumplir condición de regularidad por registro acumulado para que la decodificación comprimida en la grafía pudiese integrarse a la estructura instrumental preexistente y absorbiese el costo de computabilización: al par de hojeadas emergía el criterio de decodificación por la consistencia de uso y el convenio colectivo de mismización. No tenían ni que largar el pezón para leer.Se comprenderá que eventos históricos de este calibre constituyen la gloria de nuestra ficción, y que esta calaña de inteligencia produjo los principios de lo que ahora es llamado grafemática.De la mismización metódica que derivó modulación regulada en el habla, se co-ordenó mismización regulada de la grafía en la escritura. En forma concreta la diferencia es inequívoca, y es exigida por el soporte material:- En el habla la palabra se constituye como unidad en continuos sonoros modulados, con variabilidad de modulaciones específicas en rango como función diferencial y de especificidad, a su vez con consistencia regular y articulable por contraste, bajo regulación preexistente de ponderar la extensión temporal y espacial del soporte sobre el que se ordena distributivamente con registro acumulable.- En la escritura la articulación de la palabra se constituye desde un conjunto mínimo de elementos gráficos, regularizados y consistibles por regulación preexistente de ponderar la ordinalidad espacial del soporte, y de allí se deriva variabilidad por rango en subconjuntos de combinaciones específicas de los elementos diferenciados y co-ordenables por contraste distributivo con registro acumulable.La escritura es simétrica y no equivale al habla, pero el habla pre-existe genealógicamente. Por ello el habla instituye desde el material cuando la escritura procede desde el cálculo: la segunda utiliza como modelo a la primera, pero se coextiende sobre el mismo nivel: soluciones distintas para el mismo problema.Por último, basta solo indicar que la acumulación de registro es condición que ha de regularse según el agente y su umbral de registrabilidad en el soporte. La acumulación es la de cuerpo que recupera a la unidad mismizada como misma tras haber registrado su consistencia como mísmica. El criterio que vuelve al soporte susceptible de almacenar información de forma instrumentada a ser transmitida debe satisfacer la condición que el agente pueda registrar por sobre el umbral en que lo registrado torna reproducible y por ende desinfla el costo de registro al mínimo: ejecuta verificación –el registrado y ya no debe integrarse. La condición de que ya no debe registrarse opera como redundancia y produce recuperabilidad: lo registrado es reconocido como elemento específico. El elemento por su especificidad vuelve decodificable la instrumentación: la consistencia se distribuye como operador de mismidad que hace reconocible al conjunto de elementos regularizados en un rango de semejabilidad. Luego, el elemento es específico de sus semejantes en vez de serlo de sus excluidos –que quiere decir: los semejantes se excluyen con criterio registrable. Cuando el criterio torna de registrable a verificable, la información emerge como decodificable de la distribución de los elementos.La relación soporte material y agente con registro determina la óptima configuración de los recursos en relación. El óptimo específico dependerá de decisiones específicas de los agentes: qué información y cómo transmitirla es la función que determina el qué y el cómo del soporte material. La resistencia y ruido tolerable no preexisten a la conjugación de agentes que instrumenta transmisibilidad agenciada e intersubjetiva. El grito transmite información entre agentes sobre una gradiente de intensidad que bajo cierto umbral de decibeles, bien podría ser un gemido, y sobre cierto umbral crítico, eso que grita tiene tres balazos en el hígado. La grafemática pretende discretivar por umbrales intensivos sobre su propio soporte: el espacio en que se distribuyen los grafemas, y los grafemas con su autónoma modulación espacial.Grafemática: el chamuyo que inmolo conmigoGrafemática: pop –para divertirse De en la hoja o la pantalla, suscribimos limitaciones realespor, para y al escribir, y tolerantes siendo, ofrenda de sangre es práctica al re presentar o reprimir la semiosis bajo dominio del soporte: la hoja o la pantalla: dicen: acá.Dice, de esta manera, la hoja o la pantalla, lo posible de ser dicho al escribir, que así ya es mismizado y adaptado –sin pérdida –sin efecto – sin simple mente efecto tan ahí enfrente.Pensemos, por ejemplo, en que, arbitraria o de uso común, la hoja dice al verso –si es poeta quien dibuja- la voz que soportará sin romperla para el ojo que la lee –dice la voz que puede soportar, y así la comanda. La orden viene dada, y uno de las cadenas ni noticia.Nuestro, ¡ah! , divino consenso –y la tabulación, y los artificios, y los juegos son estéticos, y la estética es la rebeldía tonta que se le permite al arte para decir su singular capricho ¡ah! con gusto y uso para el deleite del ojo –el deleite que produce esa inocua práctica, manierismo tarambana, porque se hace sobre esto: la pantalla, muerta, inanimada. Pero nuestro divino consenso, perspicaz, deja que se filtren unas gotas de potencial: posibilidades en torrencial poder hacerse para asirse ahí. ¿O aquellos guiones editoriales, de compaginar el texto a justificado hacia los márgenes, dice otro decir que su convención al diferir re y presentar sin dejar de señalarse la ligadura entre lo diferido que compone representar. Y como el ojo acostumbrado de registro verifica representar en vez de registrar el agregado de su composición en diferido, uno (yo) rompe como un cavernícola lo reprimido –porque primir no hace eso en tanto no dice más que lo que yaocurrió: re-presentar no equivale a representar, y es un uso a disposición nuestra, pero el ojo de uso ni registra: los límites ni registró desde antes, y por tanto lo que reprimen, tampoco. Así esto en caprichoes de capricho un juego, mas no integrable aunque presente, y legible y decodificable, y agrega y agrega sólo así, sólo como agrega su específico orquestarse, porque al habla la ligadura rompería el sonido, porque al escrito se conserva lo ligado en su unidad y la ligazón como función y lo que se liga en su unidad no agregable ni derivable de lo que su unión conjuga –en positivo disponerse a la vista se conjuga lo que la vista en su registro ignora por la simple gracia de someterse al sonido –y esa misma gracia sometida se rebela deludida cuando ase lo hace aquella roña, o ase lo que de sonido con fusión provocaría: la homofonía ni se nota y ni se nota si es escrita, mas la boca con voz de un vos ni con músculo activo hizo asido como dicho lo que escrito dudar no haría.El capricho es tuyo, le responden al texto, y con razón: el capricho es tal como suelo mínimo de convención sobre el que la variación específica ejecuta su re-presentarse. Fíjese en aquella aislación tabulada y espaciada de líneas que afirmó limitaciones reales, cuánto ahorré de escribir solo por el gesto caprichoso de aislarla. O fíjese la tabulación que aisló al poeta en ejemplo de la indentación al margen, atribuyéndole, sin decir una sola palabra, el grado que le corresponde a lo que ahí se dijo en relación al cuerpo general del texto. O, más aún, cómo respira, cómo deja de sonar el tabularse una operación sonora que, ¡ah!, acá hace otra cosa –porque no se deja surgir – porque se citaron sus grafemas como si su función pudiese reducirse a ello. Mas aquella, su aparición primera, casual y sospechosamente dispone sobre la oración al elemento gramatical que la anuda como orgánica de la propia oración en vez de una invasión exógena –ese detalle caprichosísimo de la coma, que muerta cae después del tabulado-, o ese detalle de inscribirse en trazo grueso –su articularse en movimiento por ejercicios del espacio tabulado, espacio vacío y positivo, también usado sobre lo expresado: losgrafemas ocupando espacio también entonces modulándose como elementos que ocupan espacio, ese poquito más de espacio que el trazo dispone y agrega a lo dicho lo que su simple agregado de grafemas no diría. Y también aquella, su segunda aparición que repite si se es torpe al tabularse antes y luego, pero ni coma antecede o procede, y al espacio su trazo ondulado también modula, y así dice lo que dice así, y que dicho sólo así dicho. Y es que esto es lo que a la vista se le habla porque ve, y lo que permite el escribir porque será visto: esto es lo que permite que un signo de preguntas inflexione la tensión y sin cerrarse se pierda en digresión tras digresión que agrega y agrega con el guioncito que tanto gusto de gramatizar y que entre telarañas se lo usa cuando algún comodín haga falta –como a una coma, que de tan plástica se le permite todo, hasta ni usarse –o que dependa este decir de QueCadaPalabraSeparadaEstéPorUnGrafemaDeNo. Por ponerle una mayúscula a cada palabra vos ves claro lo que usual sería distinguir con un grafema positivo que es el propio espacio. Así ocurre por consistencia sobre un suelo acumulado, donde el suelo consistió acumulándose, y que nos muestra su amurallado inventivo como pretendiéndose ley del territorio y nos olvida: las murallas regulatorias serán mapa y uno posible y no exclusivo ni invariable –territorio de la lengua sin quién lengüe, ¿cómo? Fíjese, si no, este mapa textual, por ejemplo, que de un solo párrafo hecho parece tan y más denso de las dos o tres boludeces que son la misma: grafemática en acto y así activa.UmbralOu, la science, nouvelle noblesse !El buenhombre -1933, años más, años menos-, uno que de repente sale un día de repente y se cruza con un capítulo de métrica normalizada y dice: epa, acá hay biyuya, con esto le pego al dado. Me refiero, entenderán, al caballero frecuentista, a.k.a A.K., quien hace un siglo (±5%) publicó sus Fundamentos de la Teoría de la Probabilidad. Se comprende que y se presupone que, quien desee ingresar en el olimpo del saber, o quien ya haya triunfado, o quien pretenda gestionar una pyme también, comprenderá el valor de la probabilidad, se comprende que comprenderá, luego, que no se haya observado la mugre en la que me propongo revolcarme. Reformulo: que no haya importado. Así e’.Declaro bajo pena de falso testimonio que voy a utilizar la traducción al inglés de N. Morrison, segunda edición, del año 1956/3. El criterio de selección es sencillo: pretende traducir lo que el buen K. redactó en su obra original –virgen aún la proposición de las mutaciones radioactivas que le indujeron luego.0.1 Ahora, llorenEl prefacio de las “Fundaciones de la Teoría de la Probabilidad” abre declarando, desde una gloria Maradoniana en tercera persona, que nuestro héroe, el buenhombre, desea darle un soporte axiomático a, valga la redundancia, la teoría de la probabilidad, y, continúa, así ponerla en su “lugar natural”. Luego, a su vez, declara humilde crédito al legítimo productor agropecuario que fue Henri Lebesgue (matemático francés), por su trabajo teoría de medida e integración, y entre florituras queda disimulable su muy pintón y pulenta detalle: se declara inspirado por una analogía del ex colega: “si funciona, no importa cómo y no importa a qué costo”. Sin embargo, elogios luego, el Chad declara, en otras palabras, que se le agradecen los servicios pero probabilidad es otra cosa y no de esa mugre de la que lo acuso, perdón, acusan.Párrafo siguiente menciona a Frechet, buen tipo diciéndole, pero bastante flojo en el rigor, y termina gozándolo para sacarle el cuero a sus colegas como ‘ligeramente retrasados’.La probabilidad, llamativamente similar a cierta rama de la matemática, se independizó en ese momento: lo demás es el papelón necesario que lo justificaría. Consideremos, por ejemplo, el de llamarle “Teoría”, entiéndase, al whitepaper de su Startup -me inspira, debo admitir, análoga relación a Elon Musk fundando retroactivamente una empresa porque así lo certifica un escribanoTanto la disciplina como el disfraz de ser disciplina, se fundan y resuelven en el capítulo 1. Allí dice que la probabilidad pertenece, en concreto, a la matemática. Por ello debe ser tratada como a la Geometría o al Álgebra, a la exportación de servicios industriales, las finanzas, etc. –y por este detalle dice que toda la exposición dependerá de los elementos definidos sólo siendo gobernados por los axiomas estatuidos, como de forma independiente al uso común y significado concreto de sus relaciones. Parece un detalle casi burocrático: significa que los elementos y los axiomas se operativizan como se le cante el ojete, mas su ojete debiendo afinar a los elementos en el saxo-tenor de los axiomas.El concepto de ‘campo de probabilidades’ es definido por un sistema de conjuntos que satisfacen ciertas condiciones, etc. Gracias. Ah: los elementos representados en el conjunto, lo que representan, no importa. Gracias+200 palabras de guitarreo.[…] confiesa que su axiomática pretende vincular lo más posible la teoría matemática con los desarrollos empíricos de la teoría de la probabilidad.Todavía no estamos en los axiomas.1.1 Los axiomasPerdón. Antes: tres inocentes líneas llenas de bautismos:"Sea E una colección de elementos ξ₁, ξ₂,... que llamaremos eventos elementales." Y luego: "Sea F un conjunto de subconjuntos de E, cuyos elementos llamaremos eventos aleatorios."Me permito una última humorada y empezamos. Imaginate esto:Te invito a comer una pizza y la pido una hora antes. Cuando llegás, ya está la mesa puesta y la pizza fría. Ambos contrastamos, sin embargo, que la pizza está recién salida del horno. Y ese sería un escenario optimista: pero en realidad es el siglo IV en Alejandría y no aún existe la pizza, tenemos un gnóstico en el sótano: efectivamente la pizza no existe aún y está recién salida del horno.Todavía no estamos en los axiomasEn el §5 de la parte anterior, cuando no estábamos en los axiomas como todavía no lo estábamos, reproduje la liviandad con la A.K. introduce la definición de campo de probabilidades. Aquellas tres inocentes líneas, que no son axiomas tampoco, prescribe las características de los conjuntos relacionados en el campo.En el §5 de la parte anterior, cuando no estábamos en los axiomas como todavía no lo estábamos, luego de agradecer, recordé que A.K., menciona, al pasar, que los elementos de los conjuntos que constituyen el campo de probabilidades, son irrelevantes según lo que representen.Los elementos para uno y otro conjunto, no relevantes por lo que representan, son bautizados como proféticamente: eventos elementales, eventos aleatorios. Consideremos que, no estando aun en los axiomas, lo que se refiera en ‘aleatorios’, equivale a un nombre propio o imputación formal, no a ninguna aleatoriedad ni nada por el estilo. Lo que, sin embargo, admitimos como evidencia de la culpa cristiana o lo que fuere A.K. evidenció en esa definición: llamaremos.1.2 Llamaremos: aleatorio serás y aleatorio fueLa importancia de la imputación maradoniana, perdón, deleuzo-guattariana del plural mayestático ‘llamaremos’, es difícilmente traducible sin considerar los efectos vistos hoy, cien años después (±5%), resultó ser esta industrialización a gran escala de validación metodológica, o teoría.La formalidad burocrática de declarar que se imputa de forma activa el predicado a los elementos como decisión, ese haber dejado escrito el ‘llamaremos’: es la última trinchera de respeto y dignidad que tengo para ofrecer. Sin ese ‘llamaremos’, en caso de que y porque se le cantaban las probabilísticas bolas hubiese utilizado la fórmula ‘son’, no se conservaría evidencia alguna de que la fundación del campo se produjo en la predicación nominal del carácter cualitativo según los elementos: que no es necesidad del campo sino su axiomática declarada con pretensión de vincular modelo matemático y desarrollo empírico.La aleatoriedad no teniendo aún configuración emanada por la axiomática de probabilidades, a la que todavía no llegamos, se le imputa a elementos de un subconjunto en el campo: lo aleatorio no puede haber sido derivado de la axiomática y característica atribuible en el campo que definido previamente a que se derive. Infiero entonces que la teoría no derivó de los axiomas, sino que se fabricó la teoría deseada, no pudiendo determinarse qué es contingente del deseo declarado antes y qué es necesario a la probabilidad fundada en axiomas.Se vuelve discernible, así, que todas las salvaguardas (proponer la estructura del campo por aquí, restar importancia a lo que representen los elementos por allá, definir el campo antes de los axiomas) y las desprolijidades metodológicas resultan como efecto de fabricar el modelo. La no declaración de cuál es el modelo válido del que los malabares retóricos brotaron al ser toqueteado, es decir, de ocultar lo que la barata retórica del magnate no registraba culposamente afirmando ocultado, no sólo resulta deshonestidad intelectual (puteable por la calle pero no más), sino la sedimentación de un interés específico como disciplina científica, que al confesar su interés sin ofrecer el modelo no-interesado rastreable en el texto, hace que, aun recuperándose deductivamente, el campo haya sido ya modelado por un ocultamiento verificable –que la teoría probabilística se haya referenciado sobre lo que quiso A.K. que se modele.Por ejemplo, podemos referir a la simplificación y modernización de los axiomas de Kolmogorov que produjo unos 20 años después, por caso, Loeve (1955).El campo (1955):"Sea (Ω, ℱ, P) donde Ω es espacio muestral, ℱ es σ-álgebra sobre Ω, P es medida de probabilidad."Los axiomas simplificados (1955):I— No-negatividad: P(A) ≥ 0 para todo A ∈ ℱII—Normalización: P(Ω) = 1III— σ-aditividad: Para toda secuencia numerable de eventos mutuamente disjuntos {Aₙ*}: P(⋃ Aₙ) = Σ P(Aₙ)*Sin abordar los axiomas, sólo véase que el campo ya no contiene ‘llamaremos’. El campo en su configuración ‘es’.La teoría axiomatizada y pulenta por lo tanto de Kolmogorov, indiferentemente de su sesgo, y por no haberlo declarado, ya no se funda por la palabra: la probabilidad se referencia a lo que es. Eso que 20 años después es, lo llamo sedimentación. Lo peculiar del caso es que no es eso la probabilidad de modelo válido y necesario. Sí se puede decir que es la que Kolmogorov quiso que sea.Dicho esto, los simpli-modernizadores colaboraron con que siga siendo así, que es decir: que sea así.Y confirmaron a la vez que los axiomas no eran necesariamente los de Kolmogorov para consistir la teoría.Y lo confirmaron, paradójicamente, proponiendo como axioma (III) algo que Kolmogorov derivaría bien avanzada la su teoría: reconocimiento honorario al gran traficante.Conservaron un detallito, también, en el I.2- Los axiomas de KolmogorovI- "F es un campo de conjuntos.II- F contiene al conjunto E.III- Para cada conjunto A en F se asigna un número real no negativo. Este número P(A) se llamará probabilidad del evento A.IV- P(E) es igual a 1.V- Si A y B no tienen elementos en común, entonces:P (A + B) = P(A) + P(B)Un sistema de conjuntos de tipo F, junto a una asignación definida de números P(A), que satisfaga los axiomas I-V, será llamado: campo de probabilidad.”El campo antes definido con elementos a los que se les predicaba inexistencias, deriva de estos axiomitas.Voy a enfocarme en dos de ellos.En el 3, donde se determina la aritmética y numeralidad que computará la probabilidad, hay dos detalles interesantes: se decide utilizar números reales, y se amputa el rango de los negativos. La segunda condición, conocida como no negatividad, es la más llamativa: ¿por qué decide, en la axiomática, que es necesario prohibir al valor de probabilidad de ser negativo? O reformulado: ¿qué gana el modelo prohibiendo que sea negativa la probabilidad de un evento, cuando la probabilidad negativa de un evento no puede realizarse ni puede producirse valor negativo de P inclusive sin la prohibición? La computabilidad relativa que posibilitan a las relaciones validas por los axiomas simplemente no puede producir P de valor negativo. ¿Por qué declararlo? Eso no es enunciado en el axioma como necesidad, es descriptivo de la axiomática aplicada, sin agregar información a ni condicionar la axiomática.Y bueno, también los números reales, que tienen la peculiaridad de ser infinitamente discretivizables, o bien que entre dos reales hay infinitos reales. Yo deduzco que esta decisión es de ingeniería: la probabilidad se vuelve así infinitamente específica, infinitamente optimizable por diseño, infinitamente blindada de romperse o falsarse como instrumento. El diseño hace que nunca pueda errar el instrumento sino la instrumentación, mal calibrado, culpa de investigador, jamás de la teoría de probabilidad –absolutamente jamás. Y absolutamente jamás porque lo que produce no erra ni falla como falsedad o dato falso: atribuye mejor o peor valor de que un evento ocurra, y atribuir peor no es falso ni atribuir mejor es verificación. El instrumento funciona, en efecto. La startup fue un golazo. La probabilidad, sin embargo, es disciplina y campo autónomo. P se atribuye al fenómeno, y no que la instrumentación probabilística con calibre declarado atribuye a tal fenómeno el valor de ℙ. Pero funciona, y no puede no funcionar, en tanto errar en la predicción es también su funcionar. Y Kolmogorov lo dejó explícitamente postulado, con gambetitas.En el capítulo de Teoría Elemental de la Probabilidad, segunda aclaración, dice que el valor de ℙ siendo 0 no implica imposibilidad, porque podría ocurrir en una serie lo suficientemente larga de pruebas. Y lo contrario, por simetría es implícito: que ℙ siendo 1 tampoco implica necesidad absoluta, en tanto podría no ocurrir en una serie suficientemente larga de eventos.No hay necesidad probabilística registrable o declarable ni imposibilidad probabilística, porque puede someterse infinitas veces a registro la probabilidad de algo: si infinitamente todavía no ocurrió puede ocurrir en la infinitamente posterioridad registrable. Este absurdo especulativo es indicación de que la probabilidad niega verdadero o falso en su campo, o reconocimiento de que no es falsable ni verificable, o reconocimiento de que no puede ser disciplinariamente instituida más que por sí misma, y que produce su propia epistemología y ontología, y que funciona para predecir, pero que predictibilidad máxima (ℙ como 0 o 1 del instrumento) nunca es necesidad o imposibilidad, y que la probabilidad se aplique como validación metodológica estandarizada de, siguiendo sus derivaciones, no-todas las disciplinas científicas, exige que la teoría de la probabilidad no se aplique con su lógica inherente, sino instrumentalmente, y se juzgue la probabilidad como funcionando para algo que ella declara no derivable de lo que hace.En conclusión: esto no es un campo disciplinar científico (porque no puede someterse a las exigencias del método, y lo demuestra la axiomática en sus derivados), ni un instrumento (porque no puede romperse o no funcionar, mínimo y máximo rango no producen absolutos), y fue construida intencionalmente así, y no es retrotraible la intencionalidad como efecto sedimentado, y que no garantizaría teoría de la probabilidad no-intencionada sea inválida o no funcione la de Kolmogorov, porque no puede no funcionar.No puede no funcionar, por simetría, no puede sí funcionarEsto no es un campo ni un instrumento ni funciona. ConfesiónEvacuación de huir en ir de un cuerpo: demolición calculada: contenta: roja directa.La manzana es la misma ase tres días muerto: faltan 4 para el anterior al primero donde se propone descanso. Con el debido respeto a su amable radar, he que de nada nadar habría de acabar en la oficina de patentes no acá. Dicho procedo/demos a cifrar registro de propiedad intelectual sobre cirujía –de nota al pie se rompió mismizar a lo de mío, y luego de intemperie vestido uno acaba bajo el árbol de la vida o rojo 32 para a destino timbearlo. Registrado, expídase, véndese, alitera en la lengua uno de esos puentes baratos sobre el vértigo que nonato y nonacible a levitar lo impera. Queda así declarado acto fundacional ocurriendo diferido por necesidad de que, cuando te llenes las tripas de fuego, me digo, las ruedas de lenguas de ojo de sino sin sí ni no sean: se abra peldaño con furor o crístico ruido. Procédase a bajar al pobre hombre ahí crucificado. Procédase a matar a Lázaro por traficarse pócima de HP cuando su irse sin causa o curso legal revirtió sobre el Nazareno, o su ojo salvado, y de asfixiarse bajo efectos de humedad local y se indicó pesado. Discurra el tradeo en paz.No pintar las paredes.„{…}-fectos de humedad local“:¿quién?, ¿cuál? ¿Lázaro muerto o el sufridor absoluto tendiendo de Gracia en atractor de lo sufrible como suyo siendo siempre y mismo sin afuera o extraño? Asentado quedó de foja constancia suya, masorética, que la inocencia del profeta porta caja negra editorial y, bajo juicio profesional de técnico competente, se asoció significancia tendiendo hacia material para carpetearle la carrera de Uno. Cito: “{…} aun así, considerada su corporeidad, habría Aquél de mamar del pezón de La Virgen, pecado singularísimo, y aun también evacuado habría su caldo de cuerpo en sueño húmedo: sólo esta distribución propia de la congeneridad no disputable y Suya, inferiría no más su sí que el de lengua esta o la mía No jugar en las tumbas.: no uno Siendo mas lo Uno aun/aún fundando.”Lo salda atte. Scardanelli. No boludear en el clima.