PezónLa lengua que roza el rezo, en un pezón, ya está hablando, de continua ensoñación, una forma singular y al mundo siéndole compuesto, ya se espera. La madre gime castellano. Quien bebe su erizarse habla la lengua que roza el rezo, en su pezón. E insisto: ella habla castellano. Quien se erige huésped de la carne que en su vientre acabó, eso es lo hablando.De ni sonido claro diferir y sin curso de coaching ontológico, nace y mama. Eso es lo hablando, insisto: hablando que no se inscribe o se registra o frecuencia exige acumulada, consistencia, o regular coincidir de estimulante con símil próximo y privado a las pupilas presentarse. Eso es el cuerpo que digo escrito: eso que tras nacido se ase al himno químico y bestial de devorarse los pezones erectos de la madre -la memoria así tiñéndose en pecado: gozosos los invitados a suspender del espíritu su tender ascendente, intoxicados de sustanciados a persistir siendo su esto: sí, de alterido acá, de liviano éter, pero sí: habiendo transubstanciado Con la pija en la mano Ni en digna sobredosisEstado del artePodría quién y con qué sino no desestimar la timba, de tan hábito lumpenal –quién no resultaría de acuerdo en de fácil resolver su la ancestral, esa su grasa nuestra en pulsión de reventarse un sueldo en el keno –un quién de tan inocente tentarse que hace reafirmación de una forma de degradación: indigna humanidad. Así establecido en autos, luego particularmente decoherida su dimensión commoditicia de su dimensión arquitectónica, y nada bueno siendo posible en lo que no sea de afamada bondad, entonces: una de una entre otras tantas modalidades de intoxicación siendo, que resulta gran virtud en ponerle otro clavo a la corona del tácito que mira con qué facilidad juzgás su Gran Obra, intoxicados de cruces, y con qué facilidad se posa uno a pedestal de aristocrática y universal sentencia, a sola firma -sin pedir o dar explicaciones: dirá luego desdignifica una existencia a fines onerosos bajo regulación legítima de cultural entretenimiento. La indignidad nuestra (mía en el keno, nuestra en la timba) de tan grave indignidad se establece constitutiva, como lo que conserva una memoria suele hacer, pero para garanticemos así el vicio, la dicción compulsiva: mugre existente como NPC en documentales por venir, dobles de riesgo por si se termina el fentanilo -degradación asimétrica y jerárquica, claro; pero sólo después de manifestarse, en especificidad que la evidencie, sólo luego de que perito competente corrobore el discernimiento abocado a plinko 10kx, al hambre cuando arranca el mes: la predestinación ocluye responsabilidad de todo otro por el ejercicio de atestiguado y verificado libre albedrío, nobleza no obligada y Libertad albedre y esa: coincide al teatro con los actos, aleatoria mirada del experto, y caos se dicencon la determinación inderogable de lo absoluto. Uno, por saberse instrumento, ejerce radical su libertad porque la cree instrumentada. A la quiniela hay que soñarla. Nadie acá espera ganar.El comercio entre el espíritu y el azar antecede a la memoria. Máxima transparencia he en la materia paradisíaca, de máxima transparencia forzada y no manipulada, como por los hábitos de una lengua bífida o serpiente, como que cae a la carne y su ley -entenderán hermanos cristianos de cómo chamuyaron a los dignísimos, con una manzana de mierda, publicidad tradicional -selectiva coartada para el que condenó a la humanidad al pecado original, omitiendo tanto, como si hubiese estado borracho de espíritu. Entenderán que somos vario y no uno quien de clara lucidez ofreció colaborarse al ocultismo de codeado Provably Fair. Así, es epocal del arte adivinatoria, que se instituye kitsch, precisa que generemos delirantes especulaciones, retardadas supersticiones: helo por la limpieza de imagen empresarial para un tal Adam Kadmón, y porque, habiendo caído de ahí y no habiendo existido nadie antes, sólo a ahí tenderá la humana descendencia: arte adivinatoria, con olor a incienso y astromitología, la Bella noche previa al logo de certificación en el compromiso contraído el compromiso de que no miren para el costado: que vean la obscenidad de la digital cloaca, cosmopolita, inclusiva, imperial y solidaria. De qué tendencia se manifiesta, como tendiendo-hacia: de al paraíso adivinado, tendencia universal deduciendo, sólo uno, omnisciente, y está el tal Adam Kadmón, lo boludearon, se comió una cama: se baleó. Nos cayó a todos a la carne en su pecado. Lo extrañamos.Dicho esto, he aristocráticas entonces estas bolas, de las artes adivinatorias calibradas a predecir al tablero, y espirituado por ecuaciones complejas decodificadas en un papiro capitalizado -o por la posición particular de de algo en relación a un tender-hacia universal, sin simple salvajismo esta contemporánea versión, conservada de souvenir y trofeo en la mesa familiar: 500x, fruto noble la práctica exegética operada sobre un cálculo biliar, burlada como por un ciego que fue guiado por un ciego, no notando es la táctica y no la lógica distributiva lo que persiste de su haber sido arte, superstición: que sólo muda el paisaje casuístico de misma occidental superposición: de está misma armonía atardece a la melancolía uno, o desconoce la virtud de su actuar, o se atribula en un huir del silbido siréneo al aire oscuro y ya es la noche, y se improvisa el concierto de Köln –de esa misma causa imperatriz cohere el evento azaroso hacia la feliz necesidad: de timbear a la riqueza es lo dicho, qué tragedia. Pero cuando en acto se rechaza, apenas formado el éter y su valor: he nosotros desviación de avaro y de legitimidad alterida depender, y sino nosotros en crypto, a la contemplación de un espontáneo tenderse el orden cual regresando en abrirse el orden como de emanar a la superficie virar vivo el cálculo lineal.El juego: un dónde de su ahora;, luego disciplina. Mera pantalla resulta a la pasión vergonzante de perseguir en histeria un misterio que no corresponde con ninguno de los elementos que asga a la atención y , espontánea, la improbabilidad en coordinada dispersión se traduzca y he afirmarse: la carne cruda del evento que ameriza sobre del pequeño drama que lo antecedió, indefinidamente. Eso es teatro del mundo, esa gran obra: producir máxima semejanza como conclusión de insalvables discrepancias, omnipresentes e insalvables discrepancias. Entonces, ¿quién no hasta la médula de estímulos osaría negarse al misterio de la carne?De lo contrario se cierra el loop y quedás solo. Y de lo contrario se abre el loop y entra otro mismo.Entonces uno, solo frente a la pantalla y tus lucinios, como el paso de una sombra o de uno en mismo, huis al trance en el tablero que es y estabad en la pantalla, pasado de estímulos a vos, con mi oportuna razón de sedarse, y con la extensión que posibilita a las pupilas casualmente saturadas: uno mismo ni se escucha y se escucha como si fuera afuera el propio hablar, clínicamente imputado, mas de quien mire de costado a suspenderse en el silbido de aire oscuro: un hub delincuencial, señora, señor. Pero acá también hablamos lenguas.De toda desnudez hablamos. Chateamos y nos reímos. Escribimos reírnos.Tiramos los dados, sea o no de Dios que obre allí, y pendulo a sospecharlo no -porque sabemos que no corresponde a la fe desde su en mera duda –la tirada importa sólo si no hay Dios, todo sino Aquello: no hay un puto dado que dado sea, entenderán. De hipnosis se viste a que atenta y continua sostener en reflexión sin que uno hipnotizado ejerza al pensamiento una intención, la Fortuna en desde la escisión de uno consigo: y he la transparencia insustancial del propio juicio, y he que libertado a diluirse en las pasiones resulta sí y sólo sí cuando el evento, en su improbable, justa intensidad, permite que veamos cómo el propio cuerpo es putear a la pantalla -he se contempla descansado al fin del propio peso –y así disuelta resulta entonces la densa mirada que recuerda, a lo uno declarado degradado, indigno de esta armonía, inmerecida, barata -como si poseso uno de la demoníaca y misma, universal ley, no contemplara indiferirse de la carne y a la palabra que le es signo.Así fuese uno visto como uno, por uno, y desde uno, y aun ver qué de sentenciado evidencia: que su trazo, desde su dónde que es su desde cuerpo, al mundo memoriza los tormentos en sutil, rabiosa compostura: que sin efectos a su efecto cesa.NeguéHabrás notado no sin violencia que por no desde el cuerpo mío hablarte, susurrarte a las espaldas a que de musa te desean, dejo alrededor una gota de icor vencido -un pañuelo sobre el escritorio.De la sola palabra ya me encuentro desesperado, no siendo coincidir a mi decirme sino a mis huesos, a mis cartílagos autónomos, a mi sacrificio de honrar haragán la virtud singular de la mugre. Así que no te caigas a mi paso que esto que digo es sólo de ido ya hacia vagar ahí nomás, siempre ahí y otro de un nunca yo en el común acá.Porque tus poros, los poros y en cada agujero que bese la tierra de vida, por los poros vivos que compulsan la violencia hasta el éxtasis -la pequeña muerte al terminarse a pura vida, desustanciado, lejos de la piel que de suspensa se sonríe -como si fuésemos, entenderás, además de personas despreciables, objetos despreciables.Por ello habrás notado que de soledad se llena el canto, luciérnaga engarzada que nos recuerda el día, y así como de un delirio feliz no persiste recuerdo, de varia, recursiva escurrirse una a la intemperie, de su propia inconsistencia se leva la mente, se torna salvaje: a tu cuerpo que degrado con pero en verso, yo no le puedo decir a tu cuerpo sino ha con cuerpo mío. Y soy salvaje pero no violín. De raza inferior y lujuria barroca. Entonces no sientas mi lengua.No sientas mi real lengua que vaga el éter y sangra.No la dejes probarte.No ocurreBrama de no dormir, y los dioses, aullando la niñez de entre luces y sonidos, en aquel campo de arboleda diseñada y producida ante el atento asesoramiento de un agrimensor, y de extensión aullando imagen así recubren la cansada tensión entre el mundo que ha sido y el que no puede no ser -además, por de Hermes saludarte, el suelo no te alcanza mas sí la tempestad -mas sí la manifiesta tormenta que los etéreos guardan. Sólo te muestra su imagen, que ya no recordás, mensaje que es imagen de su imagen -un camino zurcido de follaje, y su imagen.Ante el silencio, das un paso, ante el silencio que obligó a ocuparse de croares, de gruñidos, y de ramas y hojarasca que desgasta la distancia, y de repente hablan. No dudes lo suficiente de tu clara comprensión cuando una chicharra se te pose en el hombro. Su reino te estima mi ceguera. Porque yo no me desnudo. Vos sabés, sabías: no me desnudo. Sin embargo lo comprendo: su otro decir, intolerable. Ni me preguntes entonces.Además, no me propongas el artificio de conocí, de la claridad una pasión. una sutileza muy cristiana y performar y de performar la redención, oculto entre malezas y humedades, la mugre, gentileza exclusiva de los civilizados, si yo no me oculto. Es temor tuyo, y hábito, el que induce a vos negarme, el que ante palpitaciones la intemperie grita pánico, sensatamente. Ocurre que tus ojos miran. Ocurre que existía tu cuerpo -y esta entera memoria súbita se desprende decorosa de asumirse responsable por los efectos de quienes legislaron la ceguera. Sed imberbe. Sed de que ocurra.Pequeña presunción resulta entonces la palabra. Pequeña de manos grandes, de un coraje que no le corresponde. Cómo no resulte entonces seducido, y proceda, ahora, a acabar tu mundo. Y no, ahora no podés disimularme. Yo no me desnudo. No tengo interés en lechearte el cuerpo. Y a decir verdad, eso que era el mundo, bien digo era -eso que te es, hiede.De Siddharta lo único que tengo son los huevos. Como quien de repente, en una locura de síntomas recién estrenados y presumiblemente fundados también, sólo con una lengua pulenta, solo de sola contemplación él, trasparente siéndole el carácter retrasado de sus coetáneos. Alienado de su propia boca a la terrible paja de tener que inventar una forma de hacerles entender la gravedad de la fruta que mandan. A esos tarambanas.EnfermarTe prometo, ustéd no comprendés, y por ello voy a ya haberte engañado -antes de hacerlo, de asirlo, de asido -de sido el libre flotar de haberte ya dicho la potencial realización de engañarte -y por ello ya engañada habiendo sido desde concebírtelo de simple enunciar -y por ello real y cruel de más el engaño real que así te inscribo de tripa y sin sustancia ni acto más que el de la boca -torpe, cariada, eructonta -como est proseguir en manipulo, el labio que te escribo manipul a juicio errante que de sueño se a zurcido y por ensueño seducida soy a avergonzarme, en leve psicosis, en leve levitar de irrealidad infundida a arderte más que la puta muerte que en respuesta, con seducta técnica, modulo en lengua: siseo de saliva y humedad el redor de tu fantasma que engaño me promete y engaño me conocede -inacaba yazco plena de lujuria y me inexisto de vos mirar, de vos asido a poro o pero, excusándose de verme en la hoguera, y desilusionada. ¿O pensabas que por beso dejarme con savia de cerveza a llevarte amarguito venenoso de la merca que sostengo en las encías, pensabas que pensaba que sólo de tóxicos el disponernos a comernos las alas nos hundía lóxicos? Te prometo no me comprendas. Ni amarte prometerte. Ni mentirme el confundirte con sentenciada mi existencia a tu presente hasta que lejano se acerque el dormirnos al volante.Es que ambos sabemos sin mentirnos no mentirnos ni sabernos, y amamos dioses otros que nuestros cuerpos ocupan porque a delirancia suya nos hemos ya lo suficiente discurseado: de llenado la memoria con sus fórmulas y latigiuillos y formas así ofreciéndole a poseernos nosotros de nosotros como nosotros cada uno siendo, ambos apolíneos y ambos el Cronión disfrazado de cuerpo para bajar a garchar.Enfermamos.Es, entenderás, la posición una confianza humana en que lugar alguno es recuperable, mas irrepetible he y siempre será ahí aun -aún si hay aquello que como mínimo conocer del mundo se atribuyen, y les atribula, por ello admitir deben ser el propio desplazarse en el espacio obliga a no admitir recurrencia.