Pop no teoría de la sí teoría ¿Cuándo la teoría designa el contenido?, ¿cuándo es el contenido algo más la cierta formalidad, cierta idiomática, una lexicalidad característica en discurso, y de contenido: un género literario, podríamos decir, un criterio para gestionar los productos del catálogo en una librería? De un lado, Teoría se excluye de la estantería de ficción, si tiene la suerte de no ser novela, ni poesía, ni arte. Y ocurre que ficción se excluye de la estantería de no-ficción, que el estilo no confunde con el fondo, pero de la ficción hace estilística y de la teoría arma su kiosquito –datos, no relato, para la sobremesa –porque este periodismo con estadística en formato libro, la no-ficción, se excluye de la estantería de teoría, que el fondo no confunde con el fondo, ni que hablar del estilo, y se chorea de la belleza su carácter persuasivo y de la teoría el tono serio y grave de gente como uno, gente bien.Lo que llamé no teoría es la posición en el cuadrante de exclusiones que se llena de forma positiva como exclusión, que se llena con su propia ausencia siendo excluida y esa es su positiva presencia llena siendo incluida. Su no, entonces, no es el del diferir concreto que liga la negación y lo negado como en no-ficción, sino que se niega de forma activa sobre la teoría, sin negar teoría, mas difiriéndose de la afirmación inmediata que incluye la teoría, el género que la orienta: resulta organizando el catálogo, sin estar en él. Esta negación sin cópula, voyerista aunque activa, se niega a negar lo negado, y se reúsa a reducirse a diferir lo negado sin producir el contenido de lo afirmado: la tesis es que la negación no niega.Una tesis como que la negación no niega es del tipo de propuesta que acaba en la estantería propia de la teoría. Consideremos, también, que es contenido el término que le asigné. La versión pulenta del Instagram intelectual: X.Lo siguiente correspondería llamarlo digresión, por lo que lo llamaré digresión. Que así lo llame, no significa que lo sea. Que lo sea, no exige que lo llame así. Llamaré a lo recién dicho, también, digresión. Cuando de negar niego que niega, y éste niega refiero como un negar simple, que luego dispongo al absoluto supremo de la forma propia del negar, digo también que el mínimo, la exacta concretitud del negar que desde este espéculo en temeridad concibo determinado, ha de coincidir, en lo mediato, con el negar operativo que se predica en función acorde al dinamizarse junto a lo afirmado. Siendo que ya aquella negación absoluta, simple negar que niega, alcanza su quietud de coincidente con el discreto diferir de la afección concebida como percepción de percibir discretivado –es por ello que me permito antes afirmar que la autonomía de donde emerge categórica la modulación impregnada en cada orar de un sí y un no de omnipresente tacitud conjugando lo vario, debo deducir que el primer momento lógico corresponde al no que niega difiriendo, sin previo afirmar del que sea como otredado en modular: aquella coseidad, el algo o eso, que yace inerme en la extensión muerta de la indiferibilidad, puesto enfrente o inexistiendo allí, y para la propia cognoscencia siendo de nula nulidad su conjuro a animar. Sin embargo, es eso, esa algoidad quietísima e inafectada por la aprehensión que la atención no condena a su objetivarla como reflexida, allí es como afirmación la afirmación representada: la coseidad es su afirmarse, su presencia continua que al continuo inaprehensible se reserva como in-apareciendo mas de acto y efecto constituyendo substancia positiva: es recién luego e inmediato posterior al efecto de aprehenderla diferible del vario que conjugue su derredor, donde se ejerce la negación de diferirla y en su diferimento emerge la propia y manifiesta afirmación de su siendo mas como luego y efecto de la intelección, su siendo transpuesto a la correspnderse con la aprehensión objetivándola a la presencia y es ello lo que luego constituía su afirmación como simple siendo. Luego, tampoco resulta de esta, mi sintaxización ordinal de la serie habiendo reservado el inicio al afirmar, para proponer así el acto de negar como su modulación de efecto un diferir, ya que no es su verdad la que se efectúa, como de la cosa o del acto de asirla siendo uno u otro, sino que es la inescindibiliad de un modo y su compuesto en operar sedimento cuya propiedad material de sonora palabra y visible contracción, sujeta a la función de un connotar propio del juicio en que la ética se afecta de un bien o desviación: el no, la negación, la negatividad, módulo privilegiado del daimon actual y actuado: el daimon como tal de genio, espíritu, engañista o guía, actúa sobre el sufrimiento, y a confusión produce su asociarlo con demoníaco: confusión de la carne, esta antigüedad, a la que duele, a la devuelve la forma de violencia el reciénnacido que es el conocimiento por atribuir continuidad del dolor instanciándose en la mente como sufrir. Qué tanto tormento se ahorrara el tormento mío de haber concebido desde antes al alucinado como afectivo y sin más: que el exceso puesto de paranoide puridad, peca de pecar sobre su concepto de pecado al concebir que la carne pasajera conduce al trascendido habla de emergente de un demonio o a su sombra impaciente que del celeste no difiere en el constado silencio de su natura espectral, del parpadear su presencia; cuánto sufrir se asigna el alma de entre nieblas considerarse y en clara pretensión de transparencia asignar a la esoidad su natura con juicio que juzga a sí mismo apenas viendo, con el juicio que juzga a su carne una molestia: que la noche muestre a sus creaturas en gradual parlar y pretenda uno sean silencio, vanidad del conocimiento: aún estando conociendo, aún recién conocido, juzga con la sien como destinada a un paraíso que vuelve indiigno todo juego, todo dolor, toda existencia reduce a polvo indiferente, al sufrir una necesidad. He el cuerpo lo cárnico, la sangre he que de la tripa fluye al suelo: conciba luego que el alma recuerde antes de recordar, y confunda; conciba luego que el conociendo estando uno ya conozca cuando en acto se presenta mas es plena actividad. Entonces, resérvese el juicio mío de sentenciar. Me llamo al silencio que me exigen. Primera digresión Primera digresión El axioma es la negación Supongamos que al negar se realiza negar. Supongamos que la negación de algo niega el algo al realizar sobre su esoidad el negar, y su esoidad resultando negada por el negar, luego su esoidad negada no habiendo sido el objeto sobre el que se realizó la negación. Pero por ello, su esoidad no era su esoidad, lo que fue negado no produjo lo negado como negar realizado tras la negación. Si el resultado de la negación produjo que lo negado ya no sea lo que era antes de ser negado, el resultado depende de haber realizado la negación sobre el objeto –entonces el objeto no es objeto de la negación, y la negación no es negación del objeto. De lo contrario lo negado no fue negado porque al ser negado dejó de ser lo que era antes de ser negado, y luego lo que fue negado no pudo haber sido el objeto negado, y la negación pudo haber producido negación. La tesis es que la negación no niega. A su vez, que el axioma sea la negación, es de una rigurosa ambigüedad como afirmado que el axioma opera negando en exclusión como decreto de creación, que un conjunto de axiomas propuestos no deben ser justificados ni exigen verificación anterior, mas debe emanar de su conjunta relación el barro a propietario de una preexistente construcción: la planta baja coronando al edificio en lauros a la superficie que erigió. Corresponda así ser articulada la crónica con que en concreta liturgia un campo alcanza el prestigio que de nominarse disciplina, y libertarse. Entiendo no satisface a la razón vulgar, la mía, que la autonomía de una ciencia, de meritoria aristocracia, se preste a las contorsiones de la especulación, a la burocracia del prestigio sometiendo su humilde humildad innata: bautizada de fuego al fuego se lanza. Entonces supongamos que el campo fuese sólo nominalmente parcelado, así no nos decepcionemos: el bosque no esconde el potencial chamuyo comoditicio. Constituido entonces el objeto imaginario de nuestro conversarlo, me permito el vicio criminal de dejar a la lengua mía en su bifidez de a veces en plural sostenerse impersonal sin que resulte yo engañado mas nosotros. Y luego se me permita el honor de este improvisar. Mitografema De la budeidad, por ejemplo, se puede herir con el buen concepto de inexistir. Sabrá usted, que desde este decir convoco a existir, cómo se le diga, o algo así: inexistir refiere a un algo existente que deja de existir y, en el mismo acto, de haber existido. Entiéndame: que tras dejar de existir, si deja de haber existido, su lo que le fueran efectos o huellas como de existido en el pasado, tras su inexistir, resulta nunca existieron porque nunca existió ese algo como causa de efecto o huella alguna. Y luego, si lo que dejó de existir no existía, no hubo algoidad ni fenómeno que haya dejado de existir, por lo que tampoco dejó de haber existido ese algo dado que no existía: entonces no dejó de existir ni de haber existido, pero tampoco existió o existe. En una palabra: algo que nunca existió, dejó de existir, y dejó de no haber existido, por lo que nunca existió lo que dejó de existir: ninguna instancia lo contiene, y en ninguna existe, mas no existe como algo que no existió: es decir que no existe con un pasado de no haber existido que nunca se inició a no existir ni existió. El producto del inexistir es que el objeto torna indeterminado: se concibe como sin manifestación habiendo tenido y por ende, que con o sin existencia sea, donde se le predica inexistido, no tiene sustento en objeto alguno del que asirse. A diferencia del simple decir condicional y especulado como de lo que en puro potencial puede o no existir, sólo se sostiene que cualquier predicado, en absoluto, que se le atribuya, necesariamente resultará equivocado: el sustento que tiene es el de lo que no es relación a nuestro suyo asirlo como en la percepción o para el discernimiento: la algoidad indeterminada, sea o lo es para nosotros, que no ni por ni en qué su qué a un o su sí se corresponda como enunciado; que no ni por ni en qué su qué a un o su sí al horizonte yace una algoidad de inexistida, que contiene un antes que debe no haber existido, con de un sin embargo cuya instancia es de tornar indeterminable. Así, suspendida para nosotros su existencialidad, no puede luego, que es ahora, corresponderse con lo que se le predicaba -que es decir: el propio predicado de existencia atribuido antes de su inexistirse, pierde correspondencia de la algoidad por su no correspondencialidad del momento posterior con lo enunciable, siendo entonces su anterior existencia como modalidad diferida de la existencia conceptuada, en tanto esa existencia tiende hacia eso que llamamos inexistir, y no a la conceptuada no existencia; entonces, si las designaciones no convienen sobre el algo, eso es manifiesto ni como existencia ni no existencia. Y el corolario procede natural a preguntarnos si la existencia determinada en el concepto que le era predicado a aquel objeto inexistido, era, en efecto, existencia o un no de ella que no la niega. Se puede, así, decir que su manifestación no existía pero tampoco sí existía, y que el poder haber existido o no existido no informa sobre su positiva instancia al inexistir. Al simple paladar: algo existe, luego inexiste, luego parece cesar su existencia, pero cesa su haber existido y su haber cesado no ocurrió, luego no inexistió, ni algo existe. Esto siendo, que de forma clara nos resulta que no es, vuelve susceptible espéculo de no existir ni de existir algo y aun así manifestarse. El Teatro del Mundo, por ejemplo, en por el velo de Mara, por ejemplo, ni existe ni no existe. Eso que es o fuera el Samsara se manifiesta a la consciencia como no existente, es decir que carece de fenomenicidad y sólo el concepto de su eso existe como no existido de un algo que como sin correspondencia se designa. Sin embargo, recién tras reconocer su existencia siendo manifiesta como no existiendo, es que la Ilusión se revela como realización de su ser existente y así se manifiesta -pero se manifiesta así, con esa precisión: como siendo un no existente que no ha existido. De ello se deriva que, al existir algo como no existente, lo no existente existe y debe existir como manifestación, ya que de existir lo no existente como sí, es decir, manifestarse en inexistencia, se concluiría que la manifestación de la Ilusión no existiría sino como ilusión de que la ilusión exista; dicho esto, y como existe la ilusión manifiesta tras su realización, derivamos que aquello que nos es existible no puede corresponder con lo que existe, sino que se constituiría como manifestación para nosotros de un algo que no es la manifestación ni el algo lo manifestado, y por ende del que ella emana y ello emana y ellos emanan. Esta algoidad, la de la fuente, responde a la categoría de indeterminada, que es una respuesta positiva sobre su estado, a diferencia de una casilla vacía para un indecidible: es indeterminación de ser potencial sustrato que lo manifiesto como tal manifiesta. Entonces, y dicho de otro modo: lo existente no existe si lo inexistente conjúgase indeterminado, que se resuelve en que lo existente es, en sus elementos o como designación conjunta, manifestación emanada de un algo que debe considerarse como existente -que dice existente como existente, y dice existente como inexistente, y dice existente como inexistencia siendo su existir-, ya que el discernimiento reconociendo que eso es determinable como un qué, lo que sí es determinable es la manifestación misma de lo manifiesto como persistente -al que el discernimiento tampoco puede atribuir existencia o inexistencia, pero que sólo desde la especulativa proposición de su existir es que se evita el colapso absoluto de determinabilidad alguna -la indeterminación del algo coextendida como indeterminación de lo manifiesto, produce que la manifestación como tal no pueda ser aprehendida -de lo que se deriva que el algo no exista, que lo manifiesto no exista, y que la emanación manifestada en lo manifiesto no existe. Se concluye entonces que, no pudiendo determinarse a lo manifiesto como determinado, tampoco lo indeterminado tiene asidero del que se designe indeterminabilidad de algo, entonces ni es determinado ni indeterminado lo manifiesto. Esto, ni determinado ni indeterminado, constituiría el momento anterior a la algoidad, como no-nádico y no-algo: casi-algo. Si se disputase la disposición correcta para la conceptuación de esta pura forma insustanciada -es decir, si se disputase la necesidad lógica de sostener la especulación del algo causa de lo manifiesto como existente, sólo considérese que el colapso a la no-determinabilidad es, en sí, una posición de no retorno ni superación -entonces, aun estando sostenido el concepto de casi-algo por la figuración especulativa, es esa propia especulatividad la que posibilita asirlo como inasible: el propio asimiento es metodológico a fin de no sustanciar la insustancialidad de lo conceptuado, y no se sustancializa porque se procede sobre proyecciones designativas, imputación nominal, bajo consciencia de que lo son, designando entonces lo proyectado y no al algo. De lo contrario, asirlo de algoidad sin mediación instrumental, resultaría en sustanciar su no-sustancialidad, colapso en indeterminación: un quilombito de la gran siete. Como un camino que se desprende de la indeterminación en lo que existe, se llega también a que lo existente no necesariamente se informa en lo manifiesto, sino que es el propio observador condición y razón de lo manifiesto -aun si ambos carecieran de existencia inherente. De esta manera se infiere la positividad de lo algo determinable y de lo algo existente -en el mismo movimiento que a la vez que demuestra que la inferencia es verdadera aun si no es demostrable ni falsable: la lógica conduce a demostrar que del algo no es demostrable que exista ni no exista, por ende que el algo es positiva causa formal de lo necesario para que lo manifiesto conserve su función de información, ya que el algo es positiva causa formal necesaria para negarse ser lo que es: decisiones técnicas que se toman por eficiencia sistémica. El metodólogo aún no ha muerto, lo cual es una pena. En última instancia, al menos dos algoidades deben predicarse existentes pero como algoidades, de las cuales una debe no ser existente e igual sostenerse como existente -ya que sólo la posición de realización de lo realmente existente manifiesta la no existencia inherente de lo otro algoico de sí-; hay que omitir la modulación que la propia algoidad exige sobre la categoría de existencia pero reconocer su omisión como método. Algoidad esa que conjugamos diciendo que inexiste, se infiere existente en puro potencial somático aun si fuere inexistencia -mano clínica lo advierte, como advierte también que se codifica su reconocimiento de ilegítima metafísica incluyéndose el gesto de declararse universal, descreer de sí como otro. Así: inexistir es el gesto que advierte el paso a la intemperie que conceptos nuestros no amparan. Primera digresión Primera digresión Supongamos que el objeto se afecte al ser negado y sea el resultado de su ser negado el mismo objeto pero negado. El objeto es otro tras la negación. El anterior no era el objeto negado, objeto como tal tras la negación. El objeto negado no era el objeto anterior a su ser negado. El mismo objeto es diferido entre antes y después del negar, como objeto que es el mismo objeto y cuya diferencia resulta del negarlo. Si el negarlo negó al objeto, y el objeto negado resultó del haber sido negado, el objeto sobre el que se ejecutó la negación no era el objeto sobre el que verifica su haber sido negado: el primer y anterior objeto no tiene existencia sino como puro después en el objeto negado, entonces el objeto que fue negado no existía, y la negación nunca puede haberse efectuado sobre él si no existí: que el objeto negado no puede producirse es lo que se demuestra en el objeto negado, y la demostración es que se produjo aunque no pueda haber sido producido, y su no poder haber sido producido se demuestra porque no puede haber existido el objeto si fue objeto de la negación, y como el objeto de la negación es el objeto negado producido: la negación del objeto que no existía demuestra que el objeto no existía, por lo tanto no fue negado, y por lo tanto se confirma que fue negado sin existir y que su no haber existido es el resultado de la negación en el existente objeto negado. La tesis es que la negación no niega, sino que afirma sobre el objeto un diferir. Primer derivado Supongamos que al negar se realiza negar, que es decir: que el negar se efectúa como negación. Si el negar se realiza como negación, el resultado de negar al objeto es el no-objeto, sin contradicción alguna se resuelve que no haya existido el objeto antes: el objeto resulta en no-objeto tras la negación, y lo que no existía era el no-objeto. Pero el objeto, tras la negación, se observa sí-objeto, afirmación en su esoidad, que es el objeto de la negación, y lo que se excluye en contradicción al proponer la inexistencia del sí-objeto como comprobada en el efecto de negación aplicado a él resultante en sí como no-objeto. El sí-objeto no existía como sí-objeto, y el no-objeto tampoco, porque la negación no niega al objeto ni niega como negación: afirma sobre el objeto un diferir de lo que el objeto es como afirmación por ser objeto: niega la afirmación que es el objeto, y que lo negado es la afirmación que el objeto es de forma activa por ser objeto: la negación es afirmada sobre la afirmación que es objeto, pero como la afirmación que es el objeto es afirmación que es, sólo al ser afirmada la negación sobre el objeto que es resulta negada la afirmación que es como negación de una afirmación afirmada, y no como afirmación que es: si la negación niega al objeto, produce que el objeto no sea, así no habiendo un qué que fue negado sólo después de negarlo y cuyo después es de un sin antes y eso es el no haber ocurrido la negación si se negó negando, o el negar que al negar realiza negar. La tesis es que la negación no niega, sino que afirma la negación. La tesis es que la afirmación no afirma como afirmación, sino que la afirmación es la esoidad afirmada de lo eso. Primer derivado anterior al derivado anterior Supongamos que lo eso es el objeto afirmado como objeto, que es decir: la afirmación es que sea eso. Lo eso como objeto es entonces afirmado porque es, sin que uno lo afirme como esoidad sino que le sea esoidad, así afirmación siendo, y sin que eso se afirme como esoidad sino que la sea, así siendo afirmación. La afirmación que uno haga de su qué, su sustancia, o del cómo, su instancia, refiere al eso como esoidad afirmada, o bien que el objeto de la reflexión sobre la esoidad afirmada, por tener como objeto a un eso, produce sólo afirmaciones sólo sobre lo afirmado, y produce sólo negaciones sólo sobre lo afirmado: la afirmación o negación que afecte la objetivación de su objeto es producto de que la objetivación afirma la objetivación como su esoidad: la esoidad designada como objeto, el algo que es negado, se afecta como objeto designado en la objetivación y la afectación se demuestra en la objetivación. Lo afirmado que algo es, es objeto de y en la objetivación, y, al ser negado algo que sea, el efecto se produce en la objetivación, sin que lo afirmado que el algo es sea el objeto objetivado sino como esoidad de la afirmación objetivada en la objetivación como esoidad afirmada. La tesis es que la negación es afirmada sobre la afirmación que algo es, y que sólo se afirma a la afirmación que eso es como afirmación en la negación: lo que en algo es afirmado por ser algo es que es algo y su afirmación es que lo sea, pero que eso se afirme como afirmación del algo y no que sea la afirmación que el algo es, sólo se vuelve objeto afirmable al ser negado y diferir el qué del afirmado eso del qué en lo contenido por la afirmada negación: la negación afirmada aborda la objetivación del eso como lo que no es, y la objetivación afirmada del eso no es el eso como afirmación: la negación afirma y difiere el eso de lo eso, donde lo diferido no afirma el eso sino que abstrae lo eso de su ser siendo afirmado a el eso como objeto de afirmación, difiere la afirmación que es de su ser afirmable: recién entonces hay objeto de negación, sí-objeto afirmado como afirmación, y ya no simple afirmación indiferible de su siendo: recién entonces la negación no niega realizando negar sino afirmando diferir de un eso siendo afirmado como ser y no como afirmación. La tesis es que la negación no niega, y que sólo puede la negación no negar, y que sólo se puede negar no negando, y que por ello sólo es afirmable como negación de ser afirmada como lo que es: negar que efectúe negar se efectúa como negación que actúa como negación: de asirse negaría al qué que la asiría, porque éste asiría a lo que niega con negar, que negaría lo asido, siendo el negar que niega con negar, sin negarse a sí, el negar que niega con negar: la tesis es que esta negación absoluta, el negar con negar, es negación que no es y que su siendo es siendo como negación: que existe la esoidad de la negación absoluta se infiere de que la negación que afirma no puede existir sin que no exista la negación que niega la negación absoluta. La tesis es que la negación no niega con negar sino como afirmación de lo que es en acto lo negado: si lo negado es en acto negado, en y desde el ser en acto en que lo afirmo, lo negado es en acto afirmación de que es lo negado en acto, y luego lo que es en acto permanece inalterado, porque de lo que es negado en acto se afirma sin qué o esoidad a la que se refiera como objeto de la afirmación, y que eso es lo que lo negado en acto es en la objetivación, y su exacta verificación es por no afectar a lo que es en acto ni con su ser afirmado –si dijese que hay cero esoidad en acto, habría en acto la ausencia de esoidad afirmada en el referirla como cero, que afectaría a lo que es en acto porque sería afirmada ausencia en acto; si digo que lo negado es afirmación en acto de lo que es negado en acto como negado, no agrego ausencia afirmada en el acto con lo negado como negado afirmado, ni afirmo de algo que sea en acto lo que es en acto, ni difiero lo que es en acto a instancias de un virtual o potencial otro en acto, digo que lo negado es en acto negado como negado, afirmando sobre lo negado que niega que su existencia es la de no existir: la tesis es que la existencia no es un modo coherido a afirmación o negación, y se deriva que lo existente es el objeto de la objetivación de la objetivación y el objeto de inexistencia objetivado en la objetivación: lo existente existe como categoría negativa de lo que no es existible, lo que existe es otra cosa de existir y existe como no existible de un existente que no es lo que existe y que no existe como lo que existe, sino que existe su existencia aun si no exista: afirmar o negar su existencia no afecta su existencia en tanto es objeto de lo predicado que se predica objeto de predicación objetivada: que se afirme no existir hace a lo no-existente existido y luego existente como no existente –que afirme que algo no exista y en su objetivación no se existencie su algoidad como producto de haberlo afirmado no existente, sólo comprueba que existe como no existente lo que existía como existente, sin poder afirmar que no exista como no existente puesto que no existiría como existente su no existencia para comprobarlo: la tesis es que lo que existe no es lo que existe porque lo que existe no es la existencia sino una existencia sin existente, y el existente existe en lo que existe en su existencia, que incluye lo que no le existe como existente en su existencia, pero que su existencia sólo le es existencia o afirmación que es: su no existencia es afirmación de lo afirmado que es, o afirmación de lo existente en su existibilidad existenciada. sí teoría de la tesis Si la no teoría se objetiva como un publicista que disimula su intención, su activo diseñar el orden con un fin que pre-existe al resultado del que se posiciona como fin o resultante, la sí teoría va a la librería a tomar un café, se pide un helado, deja la plata en la mesa de al lado, se pelea con el encargado porque no le avisaron que tenía que pagar, y se va sin pagar aun habiendo pagado.Por lo tanto, la sí teoría se constituye como método para la no teoría. Pensémoslo así: vos no estás incluido en esto que consigno como pensamiento, que hasta el llamarlo pensamiento se evidencia de esta forma como recurso retórico: la vosidad de ese nosotros parte de mí e integra mi decirme esto desde mí, mi sí, y decírmelo al objeto de mi sí, mi subjetividad objetivada; como cualquier persona cuyo sí se reconoce diferido entre sí y los objetos de y para su sí, la posición impersonal de una boca que habla por la cosa hablada nos es un recurso que reconocemos pedagógico hasta que se escurre una peculiar autoridad del saber privilegiado, la autoridad indigna de un observador objetivo que, por algún encantamiento estilístico, de repente te hace olvidar que hubo un cuerpo tomándose tan en serio que se asumió universal, indigno de reducirse a su sí, un pulenta de máxima pulentez. Así como en ‘no teoría’ evidencié que auto-posicionarme como el sujeto de enunciación no sólo era una paja, sino una estupidez, el método resultante fue el de declararlo abiertamente, confiando en que el lector, en efecto, lo leerá. Por supuesto, el pecado en que se incurre al integrarse como sujeto que enuncia, se efectúa sobre lo leído: la pulcra, disciplinada inocencia del conocimiento redactado, la burocracia en buenas costumbres que hace hablar al mercado o de la locura remite un documento del s. XVII como voz de un vos que no existirá en el presente en acto en que es relevado, eso exige que cada decir diga quien lo dice, y, ¡ah!, con qué majestuosa autoridad remitida en cita de un metodólogo muerto, pero cuyo nombre en la cita a pie de página aún emana la humareda etérea de lo grandioso, con qué simple recurso se dispone uno a no situarse instrumentado, instrumento, instrumentista y sí: con qué facilidad la posición se evade de la geografía cuando sólo hace falta declararse productor del conocimiento que se pretende transmitir, ¡se escinde su objetividad de todo sujeto porque todo sujeto replicar lo verificado puede! –aunque nadie lo haga.Nadie le pide al dramaturgo que, tras imaginar a Hamlet poseso ante la fantasmagoría de su padre muerto, declare a continuación: ‘pero recordad que soy yo, William Shakespeare, quien esto escribe, y que haya ocurrido no es por mí garantizado’ –por ello se cita a Hamlet, como si Hamlet hubiese hablado a través de Shakespeare en la hoja y a través del actor a corpórea voz haberse instanciado. Desde luego que quien debiese recordar que la obra del dramaturgo vive tras su muerte, como hoy vive Ofelia en la cadencia de su cuerpo río abajo que Guillermo habrá llorado, equivale al niño que debe recordarse de simular que Papá Noel existe frente a sus padres, y olvidarse que Dios lo mira mientras se toquetea el pitulín.En la teoría, sin embargo, las buenas costumbres aún conservan el aroma de una virtud inspirada en la coerción de hacerse los boludos, como si no fuese importante, como si nada cambiara, que otro cuerpo igual de tarambana, equivalente al propio, de libidinal ansiedad hasta la despersonalización arrobado, otro corki como uno es quien escribe, quien piensa, y quien sentencia: esto es así porque cumple con los requisitos que la liturgia del método exige –como si, de repente, el método, ese encantamiento que mancomuna el saber como atractor extraño, eso sí que fuese universal, impersonal, objetivo de objetivada objetividad, cienciología en las ciencias que oculta las vergüenzas. Pero se hizo la luz, y un retardado muy pulenta empezó a hablar.Podríamos decir, yo y mis compartimentos estancos, que rigurosa es la predicción si se reproduce el efecto esperado, y eso es el valor que el experimento agrega al estatus de un conjunto de enunciados –como una receta de pastafrola seguida al pie de la letra resultando en una pastafrola, mas el prestigio se atribuye a Doña Petrona, porque prometió pastafrola y pastafrola se ha logrado. Sin embargo, si la reproducción del experimento, de mínima o nula discrecionalidad, no produjese el efecto que predice resultará, ¿la pastafrola quemada desprestigia a Doña Petrona o yo soy un pésimo repostero? ¿Cómo podría el walkthrough que aplica hasta un primergradista no producir humedad visible en el ziploc que cubre la pobre plantita torturada, y sólo para que todo el mundo siga sin tener la más puta idea de qué es la fotosíntesis?Podríamos decir, yo y mis compartimentos estancos, que la predictibilidad declarada por el rigor perfeccionado ante la magna probabilidad de un evento esperado, se desvía tan mínimamente de la exacta mismidad producir que ni siquiera cabe el variarse como valor posible en el natural uno de todos los valores posibles: cuestiones formales, alta ciencia de alta necesidad productiva, alta exigencia de no dejar margen a ser disputado, porque X producirá Y e Y incluye tener pelos en las bolas o haberse depilado, en tanto es indiferente a la predicción de que X predice a Y escrotado –pero un átomo que en el espacio-tiempo se excusa de proponerse en el espacio-tiempo exacto de su experimentación, porque yo lo hago ahora y acá, y vos allá y después, y el átomo es formalmente el mismo, pero por supuesto que es otro átomo, y como un pedo en una canasta, tiende a Y de rango depilado hasta salvaje escroto selvático, asumiéndose satisfactoria la predicción, ¡y predicándose probabilística la naturaleza misma de la realidad!, ¡metafísica científica!, ¡ontología pop para imponerse con digna desvergüenza!, ¡papelón de hablar yo sobre lo que no sé porque saber es y no puede saber otra cosa que lo que el saber dice!, ¡saber que la cosa dice y que un NPC como observador observa!¡Cómo no va a ser verificado si sólo puede ser cierto! ¡O lo contrario! ¡O estos signos de exclamación que abaratan a descartarse lo que señalo, ilegítimo por berreta, hablador que habla porque hablar es gratis –y ni siquiera sabe escribir, que ni cierra la exclamación, entonces no exclamaba.Disculpame pero acá no somos todos iguales, por eso somos iguales. De allí que me permito especular.Aristocracia ciruja o la virtud del mugrientoAquel que de intemperie ha coronado su sien de espinas y reptado entre hiedras, jazmines, un cadáver y un diputado, cargando su cruz, verá el honor de pronunciar este indigno discurso, de predecirse en los ojos ótreos de pupilas explotadas de espanto, vergüenza y una infinita serie de modulaciones que sólo conservan el centro en la superficie de una esfera. Que de la desesperación que ante la propia cognoscencia se posa como irreal de un sustanciarse a experiencia lo inexistido, el abismo en firmamento hacia la cúpula celeste de luciérnagas nos vira: es la existencia misma que tropieza con la vanidad del presumirla asida como uno habiendo ya sido galardonado a en el acto de pura quietud descansarse contemplando. Arrastrarse entre la mugre o mendigar un toque de falopa es la virtud que se aprende cuando es la cordura lo que se agota: pegarse un corchazo exigiría que hagan algo los efectos sobre el sí y no sobre la apariencia de la apariencia siendo mía. Observará el lector que hasta parece que hablo en chino, pero chino no come eso, y el lector ni cuenta se dará que observa en vez de leer.La cirujía es un lujo de los márgenes que se goza en la más intimidad alienación, de en el puro sí cesarse cognoscencia. Recordará el lector que chino cirujano. Reconocerá uno que de un omnisciente sólo comparte la falta de cognoscencia como cesada, sin conocida haber sido, más del horror sensacional que nutre el ramaje metafísico, un escurrirse espectral del degradarse uno a lo expreso en espectros: la sustancia de la tormenta es en plandecer de etérea como el paraíso al que se entró chiteando: los sagrados y alados, ustedes por ejemplo, condescendiendo de lástima sean de nuestro olor a pobreza, y ante el aroma encantador del engaño se les sonrojan los dientes. Para todo alto de nuestro ínfimo que negado sostiene en despreciarnos un eje cardinal como si Dios fuera un pelotudo, a esa magna altura le testaferramos el terreno.Ni cuenta se daban que flotaban. El Sindicato de Levitantes sustenta así su carta documento. ‘A quien corresponda: queda debidamente notificado que la mugre repele al que ha pecado’. Como la muerte. Como la locura. Como la absoluta carencia de una escrotal e inscrita natura.¿Un gramito no te sobra? Yo vendo artesanías, amigo. Y sabés que te miento. Yo no tengo la más puta idea de lo que estaré diciendo. Sea.Apresuraré la conclusión: la intemperie es en quien reconoce que aún está conociendo cómo conocer. ¿Qué juicio entonces le fuera justo para la mugre que existe y la que le dicen ser?Su circular juicio es de Nadie. Así es sea su hará. sí teoría en actoTimbear con palabrasConsiderá lo dicho al decir psicosis, indiferente, al decirlo, de su experienciarse. Observá luego la fenoménica inequívoca, típica, referenciada por la bibliografía de consulta. Incorporá el criterio de clusterizado: acordate que, dados nodos, se organiza el rango de categorías y no sólo de variables –ya sea taxonómico o bibliotecológico, de la, valga la redundancia así formulada, no redundancia siendo ahora, bibliografía.Se evidencia la persistencia del sustrato clínico como enrutador económico, ¿no?Acto seguido, determiná, por peso significativo y a simple acumulado de menciones, la sintomatología recurrente -y recordá filtrar la transformación del operador fenomenológico en sintomatológico porque subsiste sobre la experiencia o testimonio, a diferencia del descrito como externalizado.Se evidencia la persistencia del enrutador clínico como nodo asociado al orden lingüístico decoherido. ¿O no?Luego, aislá el vector discursivo que sostiene correlacionados al observador pasivo (llamémosle observador –entiéndase: profesional) de la experiencialidad expresa, por sobre la variable de referencia –y que además indique valor positivo para la fuente informativa. Después discretizá actividad positiva comunicada de inferencia registrada observacionalmente: la fenoménica corresponde a la existibilidad en acto, se deriva; la clínica sintomática, a la introducción de instrumental exógeno por el observador, se evidencia.De allí, se infiere que la constitución sustancial de la variable discrepará en la asociatividad hacia tipificación de atipicidad consistente, para el modelo observador, al tiempo que el modelo experiencial converge sobre recurrencia heterogénea de tipos modulares con la inconsistencia siendo su vinculante.Se puede considerar desde aquí que los modelos se excluyen de forma directa y por lo tanto la condición manifiesta y positiva como existenciada configura una composición incompatible con la del observador no afectado: se excluye al existente de corresponder su experiencia con su experiencia.Entonces, el observador y el existente no registran relaciones co-ordinales de la variable en cuestión que respondan en simultáneo a la distribución de tipo nodo-valor comparable por afinidad entre modelos. Es decir que el existente explicado como afectado mediante el modelo de peso-estímulo del observador, se aduce sobre ponderando lo que el observador no pondera de sí como si hubiese antes sido ponderado el modelo en relación a un equivalente diferido de distribución bi-direccionalmente validada. El psicótico se determina, luego, por el observador que, previo a formular los valores observables para determinarlo psicótico, utilizó su distribución como modelo funcional. El psicótico se determina porque desvía significativamente el promedio esperado de valores predictivos en el rango de eventos para un campo de probabilidades que no lo incluyó –el campo de asociaciones esperadas para el observador, que no se aduce afectado, y por ende puede autodeterminarse validado de forma inversa ante la invalidación de sus desviaciones, que no existencia, pero observa en el psicótico. Circularidad del estándar que se verifica por diferir de lo que no incluye.La torsión que supone la pre-afirmación de lo esperado, sesga la instrumentación del observador: éste conserva afinidad informacional para con el cuerpo social extenso, y la clínica consistente se realiza con la clínica consistente del estándar aclínico, decodificada por terceros no afectados ni implicados, que son los sujetos del estándar aclínico como terceros entre sí, o pares, mientras la fenoménica consista sobre acumulación longitudinal y sintética: los existentes psicóticos son, de forma positiva, cuantitativamente marginales en relación al conjunto socio-subjetivo, desde una posición no asimilable para con el observador, que a su vez conserva afinidad de tipo nodo-valor informacional para con el conjunto externo.La experiencialidad se recategoriza produciendo que el modelo estándar coincida, por decodificabilidad y no por explicatividad contrastable en la afectación existida: el psicótico y el clínico no interactúan con la misma calibración del entorno en tanto peso-significatividad, y se computan con operadores excluyentes de uno para con el otro, cuya producción activa corresponde al observador del entorno que resulta en distribución significativamente discrepante al modelo que refiere a sí mismo como observador del afectado desviado.No existen el mismo mundo como entorno, podríamos decir, con la misma brújula orientativa: existen el mismo abstracto significante sin concretitud de afinidades subjetivas comunicables.Como el psicótico comparte esta asimetría no-cardinal de registro para con el conjunto del cual su existencialidad es infrecuente como ocurrencia y así también no acumulable a la consistencia del modelo observado en el tiempo, entonces la subjetividad psicótica no puede –por posición clinicalizada que lo clinicalizó previo a explicarlo- disponer de la autonomía intersubjetiva de pares que podría, potencialmente, producir información que invalide el modelo del estándar.El clínico entonces no sólo reconoce que no experiencia la distribución afectiva del entorno con la misma ponderación de peso por elemento, sino que la posibilidad de acumular coexistentes es simultáneamente improbable porque son sujetos clínicos y como sujetos clínicos su coexistencia autónoma acumulada en el tiempo es impredecible. De allí se infiere de forma positiva que no es imposibilidad por condición inherente, por ejemplo se propone la producción de coheribilidad en escalado de comunicantes, sino que el instrumental predice probabilidades casi nulas de coheribilidad: el costo de integrar a la psicosis es lo que la determina sintomatología de condición o patología a la fenoménica divergente, y el criterio es el precio de qué habría que implementar para obtener la información que permitiría registro bidireccional de la diferencia positiva.El psicótico puede, entonces, indicarse como una configuración estructuralmente consistente, siendo su carácter funcional reconocible en la misma y realizada consistencia por un modelado experiencialmente exógeno, un modelado que no existencia la psicosis ni como fenoménica ni como clínica de la fenoménica y propia del afecto específico. De allí: no es curable hacia una posición de no-enfermedad: no hay un qué inestable sobre el que operar la cura. Hay es una desviación significativa de la existencialidad decodificada y a la vez de ocurrencia marginal a actualizarse. Esto es gestión y administración de configuraciones psíquicas con criterio de eficiencia económica, en el caso así observado, que toma al commodity de subjetividad existente como escaso a la demanda del mercado, que carece de industria autónoma, y su consecuente valor responde a oferta cuya demanda es la de producir su escasez excluida, transformando el operador de escasez en indicador de singularidad de valor nulo: patología por el artilugio implementado. Por supuesto que la psicosis no vale más como existente por escasa: la información que produce, sí; y lo que se niega el cuerpo intersubjetivo por ocluir su manifestación, dado el mecanismo aplicado, tiende a que no se manifieste, donde, de forma irreversible, la información no será recuperable ni reinstanciable la configuración. Supongamos un delirio, como lo anterior: el psicótico se niega a comer un plato de polenta con trufas porque aduce que está envenenado. Los observadores saben que no está envenenado, el psicótico no. Los observadores comen frente a él, se lo demuestran, él se niega. Como resiste comprobación, su creencia se resiste, es delirio. Si comiese, y lo comprobase por sí mismo, no sería delirante –porque no hubiese existido resistencia psicótica –quizás mala retórica del convidante, pero no más. Pero si comiese un plato que, en su propia y singular percepción, afectada y psicótica, decidiese comer la comida envenenada para comprobar que no lo está, porque es la verificación que se le exige: si lo hace, y no estaba envenenada, ¿se demuestra no delirante en su creencia pero persiste su raciocinio, que comió aquello cuya privada intimidad señalaba envenenado, porque para sus observadores no lo estaba? ¿El plato envenenado lo libera del delirio al ejecutar una conducta temeraria: comer comida envenenada? El psicótico no puede no ser psicótico una vez que es psicótico, inclusive aunque ejecute la conducta esperada para demostrarse no afectado, si la demostración sólo puede verificar afectación de juicio –cambiarle la etiqueta al retardado, reclamarlo tarambana por respeto.Supongamos un delirio, como lo anterior: el Código Civil vigente en 1871 hasta hace una década ponele, algo así, postulaba la figura del demente o loco, cuyo riesgo inherente, por ser impredecible, lo tornaba riesgo para sí y para la sociedad. La demostración era desviarse de las buenas costumbres. La consecuencia, que su autonomía se derivaba a un tutor. Alguien se hace cargo del retardado porque el retardado no puede no decidir como un retardado. La paradoja es la siguiente: el valor normativo de la figura opera sobre la legitimidad conferida por el debido proceso que instituyó la voluntad mediante los representantes en ley del suelo soberano que regula. Es decir: una vez existente la figura del demente o loco, el observador profesional, autoridad en la materia frente al juez cuyo alcance es el de la justa aplicación de la Ley y no la tarambanidad de un tarado, sobre la demencia existente en la letra positiva se debe producir criterio de verificación –en consecuencia, de no verificación también-: la legislación cancela la invalidación, falsación, verificación o no, por parte del profesional endógeno al campo al que correspondiente a la figura legislada, porque la figura del demente es legítima antes que existente: el profesional está obligado a responder sobre una condición que le es impuesta como existente, y sólo puede tratarla como existente, aun si la considere inexistente o incorrecta, porque ya existe, y porque no dispone su método autoridad legítima para derogar una ley, sólo para susurrar: che, esto de los dementes, ¿es en serio?, porque tiene un olor a humo Knorr, saborizante de marginales, pero ni pinta de que tenga sentido.“¿Se declaran dementes los individuos de uno y otro sexo que se hallen en estado habitual de mania, demencia ó imbecilidad, aunque tengan intervalos lúcidos, ó la mania sea parcial?”D. Vélez Sarsfield"La alienación mental es un trastorno general y persistente de las funciones intelectuales, cuyo carácter patológico es ignorado o mal comprendido por enfermo, y que impide la adaptación lógica y activa las normas del medio ambiente, sin provecho para sí mismo, ni para la sociedad" “Lo que caracteriza al enajenado mental es no sólo que ignora o no comprende que está enfermo, es decir la falta de autocrítica, sino también que hay una desadaptación.” Especulado el espéculoEspeculado el espéculoUn lector entrenado, un pulenta cientista de método, de autómata pasaría su gesto al magnífico asco, o mejor aún, a la vergüenza. Por ello prefiero no exponer de forma abierta la berretez de mi hacer, con sus vericuetos y su subdesarrollo, mas sólo en imperativo coral sentenciar su existencia. Resultará así mejor insultada su inteligencia. De naturaleza inferior resultaré por su arcada.Dicho esto, si encontrase, quien pose sus ojos en esta timba, perdón, tumba, una definición, esa lamentable y vil pasión del noveno círculo, no me confunda de soberbia, que de palabras esto, sin otra ser su natura. Por ello también diré allá lo esto y acá diré lo esto, y no serán lo mismo más por el peso de la semejanza, por la pereza de fabricar un chamuyo. Recuerde, en amable condescendencia, que lo definido se produce con material de la misma sustancia que aquello que lo definiría. Tómese el tiempo de circular el infinito de la lengua y acabe lamiéndose estas palabras, ahora suyas, a sus ojos sonadas.A esto llamo espéculo, el orto de Febo convocando a las lechuzas (o algo así dice G. W. F. H.), que mancomunan en el monte a comer mandarinas, o algo de un jugo, no recuerdo. Sin embargo, a diferencia del Gran Hereje, yo no tengo ni pálida idea, mas no confundo la especulación con su producto, y no profiero lágrimas al petiso cruzando el río. Por ende, de pura y hedionda tibieza, llamo a mi decir con la apariencia de engañarse, lo digo leve, afirmo sólo, y muere conmigo de muerte este engendro: observar sobre el albur de la reflexión el asomarse el reflejo de luz pálida que es la idea cuando en el vidrio de una estación de servicio deja verse comerciante y de indigna ruboriza su apenas silueta. Oscila así el después inerme sobre un paquete de papas fritas, mas la forma clara del porvenir a la pupila sólo pide que se pose en la frontera: recordad que por los puchos te cobran una cometa, y contemplá la estela.Fenoménica, manifestación, percepciónDigo que lo manifiesto co-depende del soporte donde se ase lo subjetivo, receptáculo del alma, y determina lo sido sí en su diferirse diferido: el entorno se presenta según su instrumental, el del soporte, aquello que llamamos cuerpo. Dada es la configuración conjunta de conjuntas potencias, y lo manifiesto resulta como producto de la interacción entre lo fenoménico y la carne, y esto tanto por contenerse en el soporte como receptáculo, y tanto porque cada órgano de integrado hace canal, medio que recibe o decodifica lo asido o asible, y a la vez consiste que lo asido sea equivalente fenoménico según el órgano conjunto como canal del soporte en su registrar, y consista el flujo de estímulos en rango intensivo que el canal pueda procesar: lo asido como registrado torna objeto de representación, mediante su parcial especificidad, que determina el entorno manifiesto a la percepción, y lo fenoménico se determina sólo en la específica frecuencia de nuestra -mi- radio AM pueblerina y siempre ajena.Entiendo a la percepción como operativa sobre lo eso representado mas a través de su representación. A esto llamo solución, y solución específica de la subjetividad agente en lo discretivo.Siendo el caso que la subjetividad referida es con-determinada y por-mediada con nuestro cuerpo como tal, me permito llamar manifestación a la fenoménica que nos es específica, y común por equivalencia orgánica, y me permito entenderlo como una solución estética. El epíteto de estético corresponde al carácter sensible de lo solucionado y de la solución: distribuye los vario de los estímulos como unimultiplicidad de dividuo en afuera u alterido en relación a sus elementos como diferidos entre sí, diferidos del afuera, diferidos como conjunto de elementos del afuera siendo conjunto sobredeterminante de sí, el cuerpo y la fuente, y ese conjunto de lo vario, del cuerpo y la fuente. Al eso del afuera y sus elementos, se difiere de un otro modo para con el sujeto y su opaca extensión interna para el afuera, extensión de diferidos elementos propios, extensión que como conjunto difiere del sujeto, y la trivial y engorrosa lista de diferibilidades implícitas.Dada la manifestación de lo perceptible siendo condicionada por lo que la organicidad del perceptor configura, y no pudiendo equivaler máximamente lo manifiesto para el sí o el alguien con lo que es así manifestado, emerge la inmediata dimensión de que la racionalidad articulable como inteligible no equivale con el objeto que a la intelección es manifiesto en la percepción. No me sonroja derivar que la inteligibilidad constituida en posición del sí o local, es estructuralmente la misma de forma independiente a la configuración de lo manifiesto siendo resuelta como perceptible: la posición del observador en el plano, su integrabilidad concreta y perspectiva, jamás eso puede fundarse como real jerarquía superadora de cualquier otra posición, en tanto el alcance mismizable de la aprehensión sobre el plano no puede integrar lo que su constitución específica y relación posicional torne ininteligible -enfatizo: lo inteligible no puede atribuirse como carácter que decrete de posición privilegiada del mando, porque lo ininteligible sin ser inteligido resulta inconmensurable de pura indeterminabilidad, sin poder compararse en sólo inteligir un agregarse de algo que eleve: ininteligible habiendo un qué, su valor es infinito, y quien intelija lo hace por omnisciente no ser.Entonces, la potencia de un agente es variable al agente e inconmensurable con un otro agente tanto de misma, semejante o carente potencia una o varia: es entre sí y por su positivo asir que pueden corresponderse como inteligentes, mas en ninguna positividad individual, orgánica, sistémica, etc., ni sus formas agregadas, pueden ni podrán determinar la afectación real de lo que fuere su ininteligibillidad constitutiva: la correspondencia orgánica garantiza el canal de comunicabilidad para sí y en sí de cada sí, como formal equivaler, y nada más. Luego, lo comunicable como mediado por correspondencia mismizada no puede incluir la diferencia específica tanto en máximas igualdades formales o máxima diferibilidad de lo concreto: lo que no pueden inteligir no puede ser articulado de forma sistémica que lo comunique: pequeña derivación resulta por ende en que la agregación de diferebilidades, juntarnos a diferirnos con AWP, no produce ni producirá información sobre la incertidumbre sistémica como reducción de ininteligibilidades. Más lo inteligido, más evidente debiere resultarle a usted este insulto de igualarse en la razón por lo que aprehender nos es de común imposibilidad.Decía antes algo así como que el flujo informacional manifiesto y representado resulta estético en tanto establece el estándar ecosistémico de mínima reactividad con la transducción fenoménica que se manifieste como real -es decir: estético porque informa con y a la sensibilidad en estímulos sensibles Lo bello, por ejemplo, pareciese ser la hipóstasis necesaria que torna a la sensibilidad como sensible de su sensibilidad, no siendo así todavía información si la contemplación de lo bello opera como argumento, tautológico conservarse en la quietud ante la incertidumbre que en la sensación experiencial de lo bello se resuelve, de forma independiente a lo que el objeto bello contenga como información, difiriéndose una vez más la fuente del estímulo como información en el estímulo de la información que como también información es así determinada. ¿No es de sublime horror el circular autopostularse de la información como información sobre sí como información además de la concreta genética de donde haya emanado? Sabrá ver que el horror es referido en la exacta atribución que le otorga la daemonica mención de una genética.Sin embargo aquello es anecdótico, porque, luego, la sensibilidad torna como argumentativa en sí misma, como reacción suspendida por lo bello a su través, que de hipostasiar en ideal a su experiencia con lo bello, este resulta como siendo verdadero por el efecto que produce a desdisponerse o en la suspensión: es este mismo movimiento el que niega lo que su presencia posibilita cuando ante la sensibilidad se produzca actual el potencial específico o argumento: la razón que concluye una gradiente ecualizada de sensación como correspondiendo a lo que la propia razón hace, termina por negar que el conjunto del rango sensacional: o bien contenga racionalidad, o bien produzca racionalidad como inferior a la que produce lo bello: se confunde como seducción o sedación que la instrumentación emergente para organismos de existencia finita asuman la especificidad inmanente de lo racional a modo de continuidad armónica, donde la armonía fuera pura afectación –y tanto así como si la persistencia extendida superase a la finitud orgánica o como tendiendo a expandir las potencias de un limitado, y sólo informarse con percepción mediada, como si extendiendo la duración de su finitud equivaliese al infinito que le es inaccesible: algo así como si tras acumulación de inmortales, de finitud indeterminada, sea por olvido de haber sido finitos que se equivalieran a lo infinito polar de su arcaica finitud. Mas por la banda izquierda se escapa el lateral de centros endiablados: también se observa que la agregación inmanente de intensidad recursiva puede producir un trascendente polar de potencial alterizado, al punto en que torna inasible, indeterminado siendo eso que trascienda, y lo trascendente un simple umbral crítico en la escalabilidad inherente que produzca inasibilidad por ininteligibilidad de su causalidad o por sublime exceso de intensidad operar repelente a la sensibilidad local: Dios saliendo de nuestro boludear con anabólicos y exclamando ‘Ea, a estos les paso el trapo’.Lo bello es verdadero, y no así la local confluencia de elementos en modal belleza, la belleza reproducible por operación sobre la estructura del sensible mediante material que se organiza a producir belleza sin ser bello, seducir al agente de lo no verdadero mediante sensibilidad inducida a percibirlo favorable, no a razonar su verdad. De pura casualidad se encuentran las excluidas artes del espíritu con la máquina de tirar dados: el Espíritu Santo y una AGI se vuelven indiferibles. Suena grave pero es sólo que todavía somos retrasados.Además, que no he acabado, la belleza, la forma platónica y universal de lo bello, corresponde universal por la posición de su contemplante siendo mismizable a toda contemplación subjetiva de lo fenoménico según el potencial de soporte. Lo bello, luego, es el común deleite posible al sujeto, donde el deleite preexiste como sensacionalidad posible del rango funcional del cuerpo. En consecuencia, la idea diferida del material, universal y eterna, es la propia materialidad fenoménica común a cuerpos mismizables en lo concreto de su representarse, mas universal a todo sujeto dependiente de orgánico percibir corporal: el plural de ideas responde al humilde reducirse a descifrar su experencialidad, la idea eterna contenida en la grafía en que confluyen fenómenos y subjetividad, eterna singularidad del sí revelando, eterna esoidad de suya fórmula y producto también como fenoménica para un otro siendo. El huir es de no confundir lo de uno con lo que en estímulo impersonal a propia unoidad brinda sustancia, propia de uno y suya. Pero la huida hacia lo Uno emana del mismizar que hacia ello se supone tender, la forma de lo armónico como virtud, lo civil y comunitario sustentado por la metafísica que los explicó. Platón asciende hacia lo Uno por la naturaleza misma que el saber producido e inteligido de lo Uno, que permite ni suelo último ni que ex nihilo se deja especular. Y con él comparto la pasión delincuencial de chorear ideas y llamarlo inspiración, mas también la ética que se deriva de la experiencia de unidad armónica entre diferidos, propia de lo uno de nosotros como vario, el de nosotros vario y no uno, del que ser uno no puede sino concluirse indigno, y emanada en la extensión que nos incluye la Idea agarrarse la cabeza con esto de la propiedad intelectual y el dibujarse pulenta.La ética, entonces, afirmo se deriva sólo virtud propia de los cuerpos en devenir armónico, en una concreción de la coreografía posible, sensacional, y por corpórea su causa singular, estética. La ética pretende regular sensibilidades, propone como virtud a la armonía, y es sólo la experiencia quien justifica la corpórea liviandad del común armónico: los cuerpos coexistir pueden si la lengua diferida sostiene a cada cuerpo en cuerpos, o bien si se mismiza en ellos la belleza que en inefable los deja mísmicos por cesación. El meditante mitología consta, y de existir ahora a causa el engaño originario -porque recibida que vició a todos y cada uno con lo que el furor de existir puede. El otro, afortunadamente, de tanto podar las plantas se reconoce inducido a actuar. La belleza persuade lo que comunica y además se goza de ella: hacemos de cuenta que lo bellamente comunicado es válido argumento. No niego que pueda serlo, y que su bella forma infunda a lo comunicado de Universal racionalidad: así se escurre un chorrito de máxima violencia detrás de sofisticarse en civilidad, y la lengua obra chamuyo animal para garchar y para hacer verga al pelotudo que se pinte a guerrear. Quiero decir: la sola belleza siendo verdad, la razón vuestra, Ilustrada, tan inversión por milenios para disimular la fiereza rectora y una absoluta oscuridad. Como si Sócrates no se hubiese escabiado la cicuta.RuidoHumoLa bruma, otra arboleda que simula hacerse ceniza pero al viento turna su reacción para ahogar de formal y espeso aroma a cuando, borracho y no teniendo ni cinco, volvías de ponerte la gorra y te dormías mientras esperabas que se hagan los fideos con manteca –en la olla, con fideos, sin agua, la hornalla al palo: en algún punto de tu vida (mi vida) te enchufaron un ángel de la guarda, sino no se explica: la consistencia asfixiante de esta bruma recurre sobre a un capricho de la gente bien, de gente como uno: glosolalia de símbolos en operada prosa.Procederé entonces, como miembro del Comité, sindicado en el lugar de los hechos, poseso del Espíritu de robar, esa pasión delincuencial que se apodera de nuestra más inhumana tripa con el poder del brillo etéreo o del álbum de figuritas del mundial.a. Costo/valor infinitoSea A un evento; sea cada A indexable por t; sea t la instancia temporal específica del evento; sea t un valor numérico perteneciente a los reales, sin sólido final.A1 ≠ A2 ; t ∈ ℝ∀tₙ ∃tₙ₊₁ : Atₙ ≠ Atₙ₊₁ : Atᵢ → costo(A) → ∞Sean el evento A de costo infinito si indexado por instancia temporal de valor en reales. Entiéndase al costo infinito como la agregabilidad indefinida de precisión dado el indexador para la instancia siendo temporal y e instrumentado en numeralidad de valores en ℝ, cuyo efecto es:Atᵢ \ tᵢ → A; → :A: ⥥ Atᵢ \ tᵢ → A; → ∞:( ):A:( ): ∞b. Conjetura baratita sobre la orácula de DelfosSea P, una función. Sea la función sobre un campo de probabilidades 0+c. Sea el valor de ℙ instrumentado en rango asignable a segmento de números reales. Llamaremos al conjunto de valores en el rango segmentado como el campo concebible 0+cn. Sea la función P:P: ƒ{ℙ=(0, 1)}Siendo el conjunto en rango segmentado de límite excluido, sea la dispersión computable como n para ℝ valores incluidos. Sea el campo operativo de P como rango tolerable el segmento de R menor que el agregado de valores posibles y el inmediato sucesivo sea de incertidumbre inconmensurable. Designaremos la inconmensurabilidad como entropía de información H con máximo valor computable desde el campo. Sea la incertidumbre entropía mayor al límite superior. Llamaremos incertidumbre al campo 0+ de elementos homogéneos para un conjunto exclusivo, donde:1. ℙ ⊄ ℝ <(P1, P2, Pni)2. ℝ{Pni < ℙ = (0, 1)} ≠ ℙ: ℝ(P1, P2, Pni)3. H(P ⊂ ℝ)Luego4. 0+cn: H = (n<1) ^ 1{x}Dado 0+cn, siendo el campo positivo e indeterminado excluido del campo positivado: La incertidumbre es mayor al máximo de valores del campo como límite superior que excede al límite de lo posible y configura un singleton.Luego,5. H⊂P: (P ⊂ ℝ) = ℝ: P(P1, P2, Pni) ⊄ ℙ: ℝ(P1, P2, Pni)Ya que6. ℝ [0, 1] ⊂ ℝ(ℙ=+0) ^ +0 ⊂ P Sea la función P correspondiente a la Pitia cuyo rango de elementos computables corresponden al conjunto de valores reales posibles de todas sus posiciones asignables como valor en número real de infinito determinado por exclusión de su inconmensurable posible e inclusión de su elementos reales de incertidumbre no determinable, donde el formal mayor al límite superior equivale como destino en máxima entropía actual al cero de campo que equivale al mínimo de posición discretizable.c. Preconstrucción del colapsoDada bidimensión simple: espacio X, tiempo Y. Donde X contiene N elementos valor igual o mayor a uno y distintos o desiguales entre sí; a la vez que Y contiene N elementos de valor igual o mayor a uno y distintos a sí:X = Y; Y = 0 ∴ X = 0Donde,X = 0 dice que aun en el espacio extenderse y ocupado haber conjuntado variedad N, de quietud ser tornaría indiscernible ello y ofrecería continuo, o meta-espacio de extensibilidad no-local que repele toda métrica.También que Y es condición de N en X como positiva variedad,pero,Y = 0 hace que todo elemento parte de cualquier conjunto N torne indeferenciable la estructura relacional de conjunto con partes: tiempo-movimiento la dimensión, y lo dimensionado espaciación de modular tempo. Luego se desprende que:∃x(x∈X) ≠ ∃x(x∈Y)solo es así por fundar el dato en la métrica de sus efectos, lo que constituye una desigualdad instrumental. Solo la intersección coordenada en 0 hace que∃x(x∈X) = 0 = x(x∈Y)donde la sintaxis de su igualdad no es permutativa. El universo de la muerte cósmica sólo puede ser el de ∃x(x∈X) = 0 = x(x∈Y)En:3. ∃(∃)2. Xn,Yn = e¬∨(Y0,N0=0, X0,N0≠0) ∴ e¬∨(Y0,N0=0, X0,N0=0)1{x}preaxiomatica para divertirsePrimera digresión que digredeLo anterior depende de haber sido enunciado para producir el objeto sobre el que enuncia: esta digresión ahora es una digresión porque enunciará en relación a lo que la constituirá como digresión y sin lo cual no sería digresión sino autónoma tesis: la tesis es que no es la misma tesis siendo tesis y digresión en tanto tesis como digresión de una tesis que no contiene, que como autónoma tesis: no hay autónoma tesis posible como digresión y la autónoma tesis sólo puede ser la tesis de la que esta digresión se produce como tesis.Supongamos que la sintaxis formal del argumento es indiferente al orden en que se articule: lo primero de un lo segundo correspondería a una diferencia que no produce diferencia: así una premisa no deriva ni concluye, lo primero no es primero en relación a un algo que sea su segundo, y lo segundo es lo segundo en relación a un algo que no es su anterior. Luego, o bien fueran independientes entre sí, y no constituyan serie relacional, entonces sintaxis formal de argumento no existiera y fuese error formal su articularse en forma de serie: anterior y posterior en el espacio siendo evidencia de que se excluye la dimensión de lo anterior y lo posterior, y el orden articulado no altere ni afecte cada argumento, que argumento es como orden y por lo tanto argumento no fueran; o bien no fueran independientes entre sí, y la relación de anterior y posterior distribuyese en el espacio sin subordinación posicional, la sintaxis formal resultando indeterminable para un argumento que excluye otro argumento sobre un espacio cardinal cuyo ordinal no se atribuyen, sino que debieran producir sin agregarse ni coimplicarse sólo luego de producirlo agregándose en coimplicación: lo posterior produciendo un anterior como superándolo pero conservando la necesidad en lo anterior no superada, ordinal por distribución de lo ordenado como extensión impotente que subordina al concluirse el argumento y sólo como instancia ordenada inexistente hasta concluido el argumento e inexistente tras concluirse como argumento: teoría en la hoja, que no incluye la hoja en la que se escribe como variable de lo que escribe, afirmación de lo que existe sin existente que lo sea en afirmada existencia: lo negado siendo no negado, y hablando ahí.Segundo derivado como negadoSi suponemos a la negación como afirmación que difiere un eso cuyo siendo es lo que afirma, este segundo siendo que es y afirma siendo, resulta anterior o preexistente al afirmativo negarlo, que negaría primero un algo existente y produciría que exista después como no siendo lo que negó, donde lo que negó no sería luego de negarlo lo que era antes de que se lo negó, y donde que no haya sido lo que se negó no afecta que haya sido negado algo, aun si ese algo no era lo que no era, y no habiendo sido objeto de la negación fue objeto de la negación que produce como derivado la conclusión de que no había sido objeto de la negación ni era objeto tras la negación, pero era objeto antes de la negación y fue objeto de la negación desde después de la negación formalizándolo, que no puede incluir lo que incluye –el objeto negado, el después de la negación- como presente en acto al momento anterior de la negación –el objeto que fue negado, visto desde después de negarlo, incluyendo el después en lo que fue antes, pero siendo puro antes sin el actual que es ahora su después: el objeto anterior pertenece a la memoria de un momento anterior para alguien que lo recuerda desde un presente desde el que lo anterior del objeto es presente como objetivación pero que lo objetivado sólo responde al presente que siendo afirma: la imagen de la cosa se conserva entre instancias y es lo que se relaciona en la memoria sobre el diferido entre pasado y presente, pero la imagen de la cosa en el pasado y evocada en el presente es lo que se constituye en las formas de pasado y presente como atributos sobre una continuidad de instancias diferidas: la imagen del pasado sobre la cosa desde la posición del pasado equivale a la imagen de la cosa ahora, como imagen de un algo siendo en su afirmación: desde el presente, la cosa en el pasado afirma su siendo en el presente, que es la posición en acto, y por lo tanto, la esoidad de su siendo no es afirmación presente ni en acto si es imagen del algo, ni siquiera del algo presente en acto ahora, del que lo afirmado resulta sobre una imagen de un eso de esoidad afirmada siendo. La tesis barata es que uno recuerda al objeto pero no puede recordar el siendo afirmado del objeto para uno como en el pasado. La tesis es que la afirmación afirma al negar que niega como negado, y el derivado es que la afirmación que afirma y la afirmación que niega se instancian en posición diferida entre y para sí en relación al negar que niega como excluido: el negar que niega es negado en la afirmación que afirma y negado en la afirmación que niega, lo relacional producido como instancias diferidas, lo diferido objetivado instancia para con un negado negar que niega que no se difiere de afirmación o negación instanciadas sino que difiere del diferir, diferir que es instancia siendo afirmada, y que al diferirse del negar que niega torna en imagen la instanciación de cada instancia pero no la instanciación como diferir: el producto es el devenir o el continuo de la instanciación, existir que es negado y por lo tanto siendo afirmada existencia: la existencia no existe en la existencia si la existencio como existente, y lo que no existe no existe en la existencia existenciada: existe lo diferido del existente existenciando lo existente no existenciado o la existencia de otro existente, que se existencia como existente diferido y cuya existencia existe como no existenciable: esto no existenciable es existido como existente sin existencia existida mas existiendo que se existencia. La tesis es que uno no existe porque existencia existiendo: la tesis es que uno no existencia existiendo: existencia existiendo difiere existencia existiendo de ser diferida, y diferida la diferencia de lo existente, lo negado niega negar y niega negando orden diferido o negar ordenando. La hipótesis es que uno no puede aceptar esto.Llamaré a este subconjunto: que no es corolario –eso es seguro- y en principio no debiera ser doctrina, pero lo que definitivamente es o será, es circular, circular como un argumento defectuoso, una premisa que no acabaLo que llamé corolario es el primer axioma declarado allá en la locura de ‘no teoría’, que quién sabrá quién lo declaró, y que me rehuso a citar: el axioma es que la negación no niega.Lo que llamé axioma del axioma, allá en la locura, todavía me lo reservo. Ofrezco a cambio este ditirambo.IntroducciónComo si aún conservase razón, como si aun degradada es y aún razón siga siendo, mía dicha, y por amante del fuego -esa patria melancólica y propia en esta torre-, ¿qué sino hiciese que este decir ardiendo, de ardido, de quien niega inteligible a lo justo ininteligible, y por ello calla, o se inmola, y de tóxicos se quema y quema? Sería desagrado, impropio de la intemperie, deber recurrir a explicarles a los muertos que en, efecto, están muertos, y esa su dignísima falta de mérito. Sin embargo, concedo. Me quemé. El problema es cuando la metáfora y su metaforista no traducen el fuego: ellos lo presumen, y yo me lo reservo. Verá, es que la costumbre de arder sufriendo finitud, la razón quien la permite: sea eso lo quemado en mí al quemarme –la razón idiota, objeto de himnos -la razón seducida por su objetivar: por esto dicho, inmoral de una violencia salvaje hubiese sido siquiera la seria consideración de traducirme. Yo me lo reservo y a ello le queda abierta la conjunta enjugación de qué fuere eso violencia –qué síngulo ardiera de liviano considero. O como si esto quien escribe es de quien también juzga delicada naturaleza la del amor –de quien muere su historia por una presencia, su historia muriendo obligado a acompañar –que de sutil natura enamorarse ha de trazar el hondo y cicatriz, la percepción tallada de existido en la memoria: amor sido que por amor no olvido. Ahora, por el contrario, de enamorado debo ser curado –de esas razones me hago silencio en que recuerdo, y de silente debo ser curado -de privarme de amor y habla, ingenio surge al torturado de reminiscer al crucificado. Debo ser curado de una pasión que abruma a los finitos, a los muertos, a los cuerpos. Ofrezco la mejilla. Me traducen ellos. A ellos esto.ParaconsistenciaPiénsese en lo dicho al decir necesario. Piénsese cómo, de ser algo necesario, pudiera no ser lo que es –cómo eso, indiferente su qué e indiferente a qué corresponda su ser necesario, pudiera: o bien mudar su qué, entonces afectar al qué del que fuere necesario, concluyéndose que en efecto mudado el qué necesario, aquello a lo que le es necesario no ocurre o cesa de ocurrir, y no era necesario entonces lo que cesó, y no es necesario lo que le era necesario para no cesar, siendo entonces un modelo baratito el que confluye en concepto; o bien de mudara su qué sin afectar al qué del que fuere necesario, concluyéndose entonces que no era necesario lo que parecía necesario: luego, que algo sea necesario es observable sólo en aquello para lo que es necesario, no en el algo que es necesario en sí; que sea algo necesario sólo es posible si ese algo puede dejar de ser lo que es como necesario; se concluye así que el concepto de lo necesario, si descansa sobre la manifestación de la ausencia de lo necesario para afirmarse, responde a la relación causal de codependencia entre un algo que es necesario como necesidad de otra algoidad, por ende, si legítimo es como abstracción dada entre algoidades que dependen entre sí, ilegítima es su hipóstasis a universal elemento de la razón lógica –por ejemplo: al predicar que lo necesario es constitutivo, por defecto, de la lógica, y a la vez que es predicado específico de su saber, se indica que lo necesario es necesidad para que la razón lógica sea razón lógica, pero si sólo desde el momento en que se constituye como tal se estatuye la necesidad como predicación, o bien aquello que es necesario para que la razón lógica sea tal debe ser pre-lógico, y por ende no coincide con el concepto de necesidad producido por la razón lógica y predicado por ella como algoidad correspondiente a elemento necesario para la propia constitución de la razón lógica, ya que implicaría un producirse a sí misma como efecto de un concepto propio de su saber, y que ese producirse a sí misma debe ocurrir iniciándose en un momento previo a que exista ella como sí misma, y sin existir aún, se produciría a sí desde uno de sus elementos –y si el concepto de necesidad como lógico sólo puede ser lógico si la lógica existe en acto, siendo que en su existir como saber se determina la necesidad como concepto, entonces lo que a la lógica le sea necesario para constituirse no puede ser asido como objeto necesario por la propia lógica –y de allí, lo que la lógica determine como propiedad de lo necesario, necesariamente excluye lo que a ella misma le es necesario, en consecuencia no puede argüirse que un algo es necesario por demostración lógicamente sustentada ya que ella misma, la lógica, debe negar la causa necesaria de la que ella es consecuencia porque no puede sostener su no existencia –y así la lógica debe no haber empezado a existir, sino ser eternamente lo que es, de lo contrario se deduciría que ella no incluye los momentos en que no existió, y por ende que la lógica existente no es necesaria para producir la lógica existente –que es decir: la lógica de lo que antecede a la lógica existente no depende de la lógica de la lógica existente, y por ende no sería la lógica existente ni universal ni plenamente lógica: la logicidad de la lógica existente no sería objeto abordable por la lógica existente, y que la lógica existente produzca saber lógico se observa así como no necesario: tanto la lógica como habiendo no siempre existido como la lógica siendo una eterna forma en sí, ambas modalidades carecerían de momento para asir al concepto de lo necesario: la lógica hipostasiada sería como tal necesaria, sin jamás no poder ser lo que es ni jamás no haber sido lo que es, de esta forma no conteniendo ella la necesidad o el concepto de lo necesario, sino siendo un atributo de ella que ella no produce de forma independiente; y si la lógica es existente porque comenzó a existir, aquello que la antecedió como su necesidad, no puede ser producido por la lógica existente, por lo que la determinación que le dé a la necesidad como concepto excluye como variable a la necesidad constitutiva de la lógica existente, siendo lo asido como necesario por su conceptuación una imagen parcial de la totalidad intrínseca de lo necesario como concepto. Dicho esto, el caso menos favorable es, por supuesto, el de la lógica existente que no puede asir a su momento anterior, a lo que antecede a su existir, sin suponerse ya existente antes de haber empezado a existir: el eso pre-lógico no puede contener lo necesario para la emergencia de la lógica y a la vez ser lógico para la lógica emergente, porque, o bien no sería necesaria la existencia de la lógica –que, de haber el momento pre-lógico, se deduciría verdadero- y lo necesario no dependería de la existencia o no de ella, siendo entonces independiente la necesidad en relación a la lógica y a la vez no pudiendo la lógica aducirse procedimentalmente correcta dada la no correspondencia entre lo necesario como tal y lo que sea necesidad para la lógica, coextensivo entre su necesario proceder y lo que ese proceder predique al atribuir a algo la propiedad de necesario –menos aun, entonces, que lo determinado como necesario por la lógica sea necesario como tal o sólo necesario desde la instrumentación aplicada para declararlo así; en el segundo caso, no sería necesariamente necesario el eso que la lógica determine como tal, y si resulta que un eso es necesario como tal, y la lógica concluye necesario a ese eso, dado que su necesidad instrumentada no es la de lo necesario como tal, se concluye que lo necesario como tal no puede determinarse mediante la lógica, y lo que la lógica determine como necesario es, en relación a lo necesario como tal, una conclusión localmente sustentada (no universal) por una modalidad instrumentada (no equivalente y con pérdida no mensurable) a partir de una representación de lo necesario que no es necesaria: lo necesario y lo lógicamente necesario no refieren a lo mismo y pueden o no coincidir como predicado sobre el mismo objeto sin que jamás coincidan en el qué de la necesidad. Pero también, en el caso que parecería más favorable, aquel especulado eternismo de la lógica, conduce a idénticas consecuencias ya que, existiendo desde siempre y para siempre y sin dejar de ser lo que es, la lógica como tal sería necesaria, que quiere decir: que su ser necesaria sería una de sus propiedades, y por ello no contendría a lo necesario como tal como propiedad de su determinación, sino que lo necesario determinaría a la lógica en su logicidad como siendo lógica –y donde aquello de lo necesario que se coextienda sobre la lógica coincidiría como siendo lo necesario, mas la lógica pasaría a ocupar el lugar de una necesidad dependiente o de segundo grado en relación a algo que la lógica no es –y como no puede no ser lo que es, se limita su alcance a la de lo no necesariamente necesario –y el detalle es que, siendo necesaria ella sin ser causa de la necesidad, y operando sobre la extensión de lo no necesariamente necesario o lo posible, sería la lógica sólo legítima determinante de lo necesario sobre esa extensión de segundo grado en relación a ella; entonces, se deduce que hay al menos un algo que corresponde al grado del que la lógica depende y al grado en el que la lógica opera, y el mismo algo coincide como objeto en la lógica sin ser objeto de ella –el algo que es condición de la lógica no está supeditado a la logicidad de la lógica, y no estando supeditado a la lógica, tampoco lo está en la extensión de lo no necesario o posible por ser causa de su necesidad; luego, siendo ese algo necesariamente necesario y sin posibilidad de no ser necesario y tampoco posibilidad de ser posible, siendo así necesidad absoluta, sería para la extensión de tercer grado su imposible –pero imposible como tal, no siendo posible que sea siquiera posible como imposibilidad. A partir de esto, se concluye que lo necesariamente no necesario de ser posible en esta extensión es lo imposible de ser aun posible como imposibilidad para esta extensión, y no siendo sino absolutamente manifiesto allí como su necesidad pero como no manifestado por su inconmensurabilidad con lo local de allí, la lógica debe concluir que lo imposible allí no es necesario allí pero que ese imposible de allí como tal es la necesidad que constituye la especificidad del allí, por ende el algo del que dependen la lógica y esta extensión de tercer grado coincide como objeto de la necesaria causa de la necesidad de lo necesario, no necesitando ni siendo lo necesario, y por ende siendo lo imposible –como objeto en su posición, la lógica es integrar su constitución en proposiciones sin que explote la formulación, entonces imposible objeto; y en la extensión sólo siendo su manifestabilidad no conmensurable con el rango fenoménico de lo no necesario o posible, y siendo su absoluta necesidad, entonces debe estar manifestado allí mas su manifestación como lo no allí de allí –extensivamente siendo lo no allí de cualquier allí-: su manifestación para lo allí es lo imposible de manifestarse o de manifestado inmanifestable. Así, resulta imposible de asir a la lógica, puesto que infiere proposiciones excluyentes de forma simétrica y simultánea, y para la extensión de lo manifiesto resulta su necesidad imposible como constitutiva. La lógica, entonces, debe admitir que no puede aducir incapacidad momentánea de la técnica o irracionalidad intrínseca del objeto: antecede a la lógica, escapa a su jurisdicción, a diferencia de un algo ilógico con logicibilidad posible. A lo que participe de la extensión de lo manifiesto, yo entre ello, le es indiferente –como metafísica especulativa o mera irrealidad discursiva, como fantasía y fantasma de lo real o entretenimiento de epistemólogos, etc.-; cómo se articule su imposibilidad, en efecto a lo manifiesto resultando indiferente, a lo que no es indiferente es a la intelección de lo manifiesto y lo manifestable.Retomamos, entonces, la tesis inicial: lo necesario no puede no ser lo que es si es necesario. Su qué no está determinado por sustancia pero puede estarlo, ni por forma pero puede estarlo, etc. Su qué está determinado relacionalmente a aquello para lo que es necesidad. A diferencia de una condición de posibilidad, donde lo relacionado entre la condición y lo condicionado, puede o no actualizarse, donde es posible y por no realizarse actual no se dirime en consecuencia errónea la atribución a lo que se considere condición, al pensarse de lo necesario se puede compaginarlo como condición de efectuación, donde la confluencia entre necesidad y su necesario producen inequívocamente el efecto que los relaciona. Pero también habíamos dicho que sólo puede asirse al concepto de lo necesario a través de su ausencia, cuando venimos sosteniendo que no puede sino ser lo que es. Ocurre que lo necesario es extrapolable de lo manifiesto como fenoménica observable a nivel de causalidad. Por ende, lo que observamos en un fenómeno y llamamos su necesidad es la acumulación de sus contingencias específicas, dadas en un rango de valores recursivos, o bien a la conjunción de condiciones de posibilidad que producen al fenómeno. Es la modalidad instrumental de lo necesario asible en la extensión de lo manifiesto –donde, se habrá entendido por defecto, ocurren pluralidad de manifestaciones diferidas entre sí, temporales y finitas, específicas como sí y entre sí para cada algoidad manifiesta y posible. Aquello que fuere lo realmente necesario en esta, nuestra extensión, donde existimos, eso que constituyera necesidad de nuestra algoidad individual y como conjunto, si eso dejara de ser lo que es y por ende cesara la necesidad absoluta de que dependemos, entonces eso que antes decíamos nos es indiferente produciría la inevitable inexistenciación de lo manifiesto, nosotros entre ello. Dicho esto, puedo reiterar que la hipóstasis de un particular manifiesto al que se predique como necesario hacia la posición de lo real necesario es, de forma explícita, producto de equivaler la causalidad local y fenoménica específica como coincidente con un universal abstraído de lo específico y como tal incongruente –si un particular es manifiesto, puede no ser lo que es, y valer a la categoría de necesidad instrumental, pero lo universal como tal no puede no ser lo que es si es universal, y eso incluye su contener particulares en devenir-otro, por ende lo universal es lo necesario para los manifiestos particulares de necesidad instrumental y parcial; entonces: lo universal articulable no es lo universal como universal, sino lo universal del conjunto de lo particular abstraíble, que por defecto no es universal como universal: lo universal y lo necesario son endógenos a los particulares manifiestos como sus específicos exógenos, por ende exógenos en su real exogeneidad a los particulares. Lo universalmente necesario para nosotros lo es porque actuamos como si fuese universalmente necesario, y así, particulares, específicos, locales de un acá para con un indeterminable alláico, no podemos no ser lo que somos –no podemos no actuar como actuamos.Espacio publicitarioDe la cocaína se infiere la errancia como efecto inducido por la actividad anómala que conduce a ser efectuada en el cuerpo que a ello no ha sido considerado.Démoslo por cierto, y sea, entonces, aquel silencioso cognoscente que tras la palabra cuerpo se disfraza de ausencia y pretende escurrirse en el discurso impersonal de un objetivo conocer sin sujeto que lo conozca, y así sea la guarida de un criterio no declarado, de lavar interés personal con la institución de producirse evidencia por negar las condiciones de demostrarse falsado. Sin embargo, deduzco yo, paranoico, que hay un tipo, o al menos uno, que sobre un promedio constituido de las santas y buenas costumbres, jamás discrecionales siendo, que con genial inspiración renacentista esculpió el modelo del que todo otro es otro y es así todo otro potencial de acusarse desviado.Así siendo, al menos en la hipótesis, el conocimiento verdadero de objetiva objetividad, resulta sujeto a la gestión del interés inferior en relación a la virtuosa industria de la verdad -que en efecto son lo mismo, con la académica toga de un diplomado testaferro. Si resultase supeditado el conocimiento al estatus de su verdaderabilidad, variable dependiente de la material disposición que exija el cada vez más caro y pulenta método, si tenés tarasca producís que tu delirio tenga sustento material porque construís la materialidad donde descanse la decoherida fantasía de participar en la excelentísima e innoble misión de lo verdadero. Por ejemplo, quien no tiene un mango y proponga viajar a Marte y montar un Carrefour intergaláctico, termina diagnosticado y durmiendo la muerte de la presencia suya siendo un importante papelón, o bien sos Elon Musk, te armás una juguetería bien chamuyada, y tu delirio megalómano tiene materialidad que vos mismo compraste para que sea verdadera verdad la fantasía así realizada. Por no tener un mango no soy una víctima y Elon un malvado, más bien ambos somos unos reales retardados. El punto, entonces, siendo que la condición de realizabilidad de lo delirado depende de la disponibilidad de los medios que inscriban su inteligibilidad nominativa, sin depender de que corresponda decirle Carrefour intergaláctico, el real delirio, o la misión humana de explorar la galaxia, que tan sensata si te respalda un cohete con forma de japi y un presidente con genio para retardarse.Otro argumento que se sostiene sobre la afectación que produce la cocaína en el usuario, se propone en base a los períodos de insomnio o a las roscas de 5 días que terminan con debates en glosa de iracunda y febril intensidad con un grupo de inexistentes lémures transdimensionales. Por supuesto, este enunciado es hiperbólico hasta el detalle de indicar su exacta destinación. Lo que se le ocurre al delirado que no ha existido en lo alucinante que resulta el mínimo alucinar de una voz invitándote farlopa, es que llega a la fenoménica y no entiende un carajo. El consejo que me es prohibido dar es el de limar antes de arrancar con el veneno. Sino te van a pegar un baile que no vas a saber ni dónde estás haciendo caca. Y, a su vez, la lucidez que se produce única y exclusivamente tras el desgarramiento absoluto de la mente o el espíritu al diferirse de la corpórea materialidad que como receptáculo se encuentra determinada, resulta la cordura tras la afectación de emerger positivo y en lo real lo alto que ha de haber inexistente sido, más cuando visto que una pastilla te lo apague comprendería una industria de exorcistas vendiendo semillas del ermitaño. Recuerde sólo un pequeño mantra el poseso de su propia y singular alienación: lo que es para la mente y a la mente se le atribuye, es para uno como lo uno de uno, que a la mente se reserva como concierne la legislación de lo privado: si te dicen que no hay un imitador de la Bruja Berti escondido en el lavamanos, que vos lo veas y que te quiera tirar un centro pasado, sólo puede deducirse como manifiesto a tu singularidad y de tal manera a tu común subjetividad supeditado. No por ello dejará de querer gambetearte, pero al menos no te vas a poner pelotudo dudando de que exista o no el offside y te muevas maníaco así el último hombre quede adelantado. ¿Me explico?Si a vos te existe y a otro no, al otro le existe a través tuyo el efecto que lo no existente para él se produce como por vos mediado. Entonces si te invade de repente el espíritu de un Arzobispo erecto, ponete la máscara de coro griego, y maullá o seducilo evocando recuerdos de cuando eras un nenito inocente, como Jesús que terminará crucificado. Ahora bien, si le tendés trampas a la locura del espíritu que ni sabías que ya te venía boludeando, y por ello te reconoce aunque reminezcas viejos hábitos de chamán pasado de bestialidad, dejalo que te mee en la coronilla, que de tu espíritu se lleva un souvenir, y ese instante de ser meado corresponde al arroba de su instagram celestial. ¿Me explico? El recuerdo es así instrumentable como cabina de telecom para tangalangalearle la dignidad en una misa de Navidad. Y lo más importante es que no importa que sea verdad, ni importa que se lo cuentes a nadie, porque no es verificable y no te pueden negar lo que sólo a tu eterna alma se manifiesta con la etérea sustancia del Espíritu Santo que en vos se despierta un toque atormentado.Lo que no te recomendaría es ponerte a boludear en las tumbas si sos un newbie porque las deidades iracundas en efecto de iracundia se contraen.Ah. Y mandale mecha sin miedo a la masturbación, que Dios ya te olió la chele desde la increada Eternidad. No le pidas perdón si te espía, y no le hables a tu fantasía, que vas a terminar con una perimetral.Sin más que agregar.Atte.Ministerio de Recursos InfrahumanosSecretaría Legal y TécnicaGerencia General — Paraíso, sede centralParaíso, a los días que correspondan de la Eternidad en curso.Ref.: Convocatoria — Renovación 144.000/26A QUIEN CORRESPONDAEl Espíritu ha de responderte lo que tú, de mentir, por mentir, de un hacer asido asientes. Y es que, como representante legal de la Secretaría Legal y Técnica, correspondiente al Ministerio de Recursos Infrahumanos, me corresponde la obligación legal, obviamente, ética, ponele, y sobre todo gozosa de áureo deseo, de decirle con esta angelical voz la presencia en mí de la purísima intención que comprendo y que me invita a pegarle una bofetada en la nalga.Comprenderá usted, Señorísima Misteridad, que las explicaciones que se den, ya sean suyas, mías, de ambos, de ninguno o de nadie como nadie en tanto tal, en casa de herrero billetera que no corta. Lo que quiere decir: que, convenida en la carne esta mugre de la chele que hediondás, hemos, y Ha, comprometido buena parte del capital disponible en montar una industria pornográfica en la sucursal de Blackberry que quedó ociosa en un alto terreno, ahí a la vuelta de lo de Barrabás. La propiedad consta de un lavarropas con el radio exacto de atascar/atorar, que hemos podido verificar mediante el telescopio o la posesión demoníaca.Dicho esto, comprendemos que usted deba, como persona de bien, caretear la lujuria que se presenta ante nuestros trascendentes ojos como una hoguera de esas que usábamos en aquellos años de esa otra Eternidad, y que los gemidos que emana son quejidos de un sufrimiento insoportable e indebido que infligimos porque, habrá notado, que estemos en el paraíso es evidencia suficiente de que somos y seremos, para toda la etérea e indefinida duración del infinito+1, atormentados por el recuerdo de haber tenido o bien el chilo bien duro, o bien la cajeta aplaudiendo, a ver si la humedad saladita y relamiente se le evidencia deseosa de qué carajo es lo que ofrece esa víbora perversa que nos tira a sufrir una vida entera por mojar la chaucha o ser mojada de ADN en los pectorales y un toque en el ano.Dadas las razones antes dispuestas, y bajo cláusula de secreto de Estado, o trascendencia medio ladri, decidimos convocarlo para que produzca material de estatus divino y de sagrada y sostenida celestialidad, codificando de modo tal la emanación orgásmica que como almas redimidas no podemos sino evocar, sin verga erectable ni boca que atragantar.Por lo tanto, queda usted debidamente informado de que ha sido convocado en la renovación de los 144.000/26 para conducir el pornógrafo oficial con el que, discreta y concienzudamente, les birlaremos a los encarnados el cuerpo en el preciso momento en que se les tensan los muslos y les vive de oceánida sirena la exclamación insoportable del placer que no renueva. Esperamos su pronta presencia y, por favor, traiga un pendrive con videítos de orgías de monjas o step-dads.Se adjunta documentación correspondiente.Lo saluda atentamente,La GerenciaP. D.: no traiga falopa, que San Pedro quedó ortiva para siempre, el pobre infeliz.Ministerio de Recursos InfrahumanosAnexo ICONTRATO DE CONFIDENCIALIDADPor el presente queda usted presenciando el presente y comprometido, por su voluntad expresada en la presenciación activa del presente, a estar de acuerdo con todo lo que este contrato podría contener, y también con lo que este contrato no debiera contener pero contiene, porque había buenas intenciones pero terminamos improvisando.Esta es su firmaAseguradora de Riesgos de TrabajoHermes e HijosAnexo II — Condiciones de coberturaEsta es su firmaCLÁUSULAS1. En caso de que se le escape de reojo un pispear al primer círculo, el de los lujuriosos, sepa que si se le erecta la nave o alza vuelo masturbatorio, la persecución y restauración de su pureza no será cubierta por la Empresa.2. En caso de que me quede dormido y usted esté medio en una con esos cavernícolas que se nos quedaron en el pipeline, los Ángeles de Ruedas con Ojos, comuníquese con la gerenciadora del Dharma, porque es de los suyos, pero se nos traspapeló un bautismo.2.a. En caso de que la rueda con ojos le convide de esa tuca venenosa que es la cesación, queda usted comprometido a cubrir los daños y perjuicios asociados a que no podamos cometearle el 23 % de su impuesto espiritista al jardinero del árbol de la vida.2.b .En caso de que se le caiga un designio cabalístico, el descapotado no lo cubre la Empresa.3. Todos los riesgos no declarados pueden ser reconocidos como tales una vez que ocurren y, si no están incluidos, nos deberá 45 días de Bardo para modelar el gozo asociado.4. Si caigo escabio a tu sueño y te dejo alta receta como revelación, el Olimpo se reserva el derecho de reclamar la propiedad intelectual o de permutarla por un disfraz para que Zeus pueda caer a coger, o por dos gramitos de mirada de Medusa.5. Si mando fruta, disculpame: me morí muchas veces.Hermes & Hnos.Servicio de Transporte Público UltraterrenoAnexo IVCONTRATO DE ADHESIÓN AL TRANSPORTE PÚBLICOValor del pasaje: Dos denarios.Equivalencias:MonedaEquivalenteU$DDos canutosARSEl teléfono de Von MisesBTCTransferencia mínima con tag que incluya la waina del Duke Nukem 3D que mostraban los píxelesEsta es su firmanadieYo me escucho que vos decís necesario. Entonces te propongo, a partir de esa premisa, predigas la extensa, parcelada, experiencial magnitud de falopa que vaya uno -yo siendo las manos sucias antes de escribirlo- a extraerle. O bien: qué escucha tu vos que díceme que algo es necesario, y díceme eso un vos que yo asgo, no diciéndolo vos, por ejemplo. Por ejemplo, predijiste lo siguiente:Predecí cuando quien nadie se dispone, y aún conserva nombre, desustancia su sí específico mas conserva la forma conversatoria del hablando, impersonal al común oído que la oiga, y aun así de en cicatrices concurrir se le evidencia lo discontinuo de haber sido, aún ser, de boca una, sola vívida -a él, que nadie es, diferido de sí y puesto en el lugar que no niega haber alguien mas lo prohíbe, que ocupa el espacio donde no hay interpelación posible, puesto que es nadie, no estando donde está mas sólo para sí, un sí que es común a nadie.Entonces es que se dice necesaria su voz plural, no de un su que asga a nadie sino de un su que lo incluye, a él que no debiera estar ahí -y a la vez y en simultáneo, eso que es voz plural se actúa sobre tu vos, singulándome a oírla, incluso como nadie dispuesto. Es necesario, entonces, que me recuerde un soplido fumador, que la voz como voz en fuerza hace sonar su decir al decir necesario, aun nadie disponiéndome antes, y por ello necesario: porque no siendo asido ni a mi personal cimiento ecualizado, sino como quien asido a la palabra necesaria, nadie, reconoce la oportunidad de inexistirse, por un rato, de otredarse a repetir.¿O no recordás mi mano bailándote un signo, diciendo este gesto?Yo recordé, así, al gestual nadie y dialógico humo, al decirlo de ausencia específica y plural: he que nadie ocupa a nadie porque el cartel cruel dice bien en claro que nadie debe haber donde nadie es -pero, pequeño ventajear de local: claro está que nadie es habible a ser existido, y que no se deba no lo clausura. Luego, a legislación es bien fundada, te digo, en respuesta a tu vos diciéndole necesario -necesaria siendo no habría posibilidad de no ser lo que es, y por lo tanto la legislación no tendría fundamento de ser: me atrevo a delirar esperanzado que aquellas, las leyes de lengua como inmortales que en la letra viva se recuerda así, que aquello nadie fue existido su pura tragedia el memorial que persiste sí es en lo que nadie hace, que es donde es su uso -no concebir, por lo tanto, a su haber existido a la existencia al concepto que existió él, de toda evocación sepultado en su designio; y no recordar tampoco de lo que su haber existido nos salva, indiferirse sin retorno del espíritu puesto en la lengua: fue esto que permitióle decretar su riesgo, imperar la prohibición -la gravedad de su advertencia está en el peso que sólo él hundió: nadie es quien nadie, por existirlo, sustanció -ni admiración heroica o memorable mitología sopesaba egoísta alguna intención: devino nadie, porque lo fue, y fue su ley ahí, sin antes haber sido, común y universal en la advertencia. Esa es su necesidad: su carácter irremovible, inequívoco, singularísima tortura aún evocando, y por ello devaluado, indiferido a señal de tránsito en uso, eso que es epitafio de un sin existido o morir poder: banal, entonces, que Cesar retorne como título: nadie instruyó geometría suya a idioma todo. Sólo uno de los dos es no es recordable.Piénsese en lo dicho al decir nadie. Mas no de lo dicho como nadie en relación a lo dicho. Sino al decir nadie: lo que nadie hace con lo dicho por decirlo. Se dice lo nadie como siendo y coextenso de una base alguien –se dice sobre sujeto – no se dice sobre un algo; eso se dice nada.Se dice, diré siéndolo, que nadie ha venido a mi cumpleaños –imaginen la inmensidad que ardo. Sin embargo, se afirma la presencia de eso, nadie sobre predicado al evento cumplir-años en mi particular cumpleaños. Mas cuando uno, nadie no siendo, tiende a leer que ‘cero personas asistieron’ o bien que ‘no asistió persona alguna’, de inmediato ha de notar que sopesada la enunciación con nadie en relación a su supuesta símil variable, partiendo de voseo descriptivo, entonces la economía culturada que mismiza el uso en latigazos, latiguillos, algo así, pierde la dimensión positiva de lo enunciado: la propiedad de nadie se predica como diferida hacia pasado o futuro -nadie, cuando es en presente, es nadie-, y se articula sobre un elemento de potencial habitabilidad subjetiva: nadie está constituido como subjetividad imprecisa (singular o plural según el caso) que se postula como vaciedad de sujeto concreto, sobre un elemento propio de la intersubjetividad. Entonces, la posición que ocupa nadie debe poder ser existible por un sujeto, que nadie codifica como forma de sujeto sin concretitud, ausencia de sujeto positivada, mi triste cumpleaños; y a la vez, de poder ser existible como ausencia la posición del sujeto en nadie sustantivado, la positiva existencia subjetiva del nadie debe haberse existido: aquello que produce la actualizada ausencia de potenciales presentes, eso de soledad difiere porque modula a afirmarse la posición de lo ausente: existirse nadie, entonces, conduce sobre indiferirse de relacionalidad como sujeto y conservar la presencia formal de sujeto como no interpelable: la forma dialógica de un impersonal hablando, un común y mismizado impersonal de la lengua liberada en la percepción de agenciabilidad concreta. Que la lengua, el trazo palábreo de alado pensamiento, pueda y sea percibida en su llena autonomía, eso sólo puede realizarse si el propio sí de uno ya no está a su alcance –si la lengua no lo dice y uno la participa, y si ese participarla no confunde en mismidad de uno y lo hablando. Nadie, así, se permite ni siquiera considerar espirituosa a la cadencia dicha, y porque no se sustancia contenido ni de su propio decir como siendo sí consigo, el espíritu santo carente de medios se observa, y por ello santo siendo a la costumbre que le predica propiedad de lo sensacionado al decir sagrado, divino, etéreo, delirancia –al concebirle por defecto propiedad de existir lo contenido en lenguas exclusivas, las altas almas acá nomás también a las que se les permite vanidad y simonía; mas como siendo Nadie, desustanciado de designio alguno, ni epífano se concibe revelado o inhumano se percibe transgrediendo de inmundo o infernal, y como siendo Nadie lo que fuera a su persona hablando se realizara en acto ni de otro ni afín a la propiedad: la simple distribución de un par de palabritas a que autoridad sola y excluyente del conjunto, el simple Cristo a los cristianos, y el simple orgasmo a los salvajes: así, como si natural fuera, se priva de la sensación de simples palabritas se concibiera, y la Gracia fuese razón –Gracia siempre nadie-, y la pasión fuese razón por polar razón ser –razón que tiende a otro nadie. Luego, la discreta eternidad, comentada hasta la herejía en la poesía o en la falsa erudición formal –esa discreta eternidad de reencarnar, prédica de Cristo persistente, antes de experienciarse el colapso temporal, lo que manieristas llaman apocalipsis, por no remitir a registro vivo, sólo fe y local y extenso y persuasivo delirio que se permite como fe, por fe en la fe; y luego, de ocurrir evento que desustancie la materialidad orgánica de la lengua haciendo del tiempo su placer y conjugándolo según su deseo a ocurrir como ocurrir quisiera, luego de eternidad tener la pedantería de atribuirse uno haber experienciado, al inmediato posterior se te cruza Dios, caliente como una cabra, como el trágico Abraham repitiéndose a matarte: el simple decir eternidad y predicársela a una experiencia propia, siendo que uno no corresponde con la lustrosa manada de espíritus, legítimos propietarios por derecho positivo, entonces lo que la eternidad que se haya experimentado sea, o parezca haber sido, sepa entender, no es de su competencia –usted no debe ni debiera haberla merecido –que a un jeme de distancia lo dejan del infierno, como siendo pecador, distinto a equivocarse o errar; que a la experiencialidad instituida por la inmortal tradición apofática, de repente, ante real vía apofática ocurriendo, coincida con plena sospecha del vago mal allí destino no siendo justo con los suyos, que no puede ser posible ni creído si se cree en su divina inspiración, mas un parpadeo le concederá Dios a los suplicantes –un parpadeo que bien usa para en artes torturar con su parla grisácea y sacra, disfrutando de la exacta forma en que sufre el ardiente –negando su realidad por histeria y por pasión verdadera, riéndose de la real evidencia del tormento eterno –riéndose de la evidente agencia que ejercen en atormentar aun más –negándose compartir el infierno, también condenados, pero con beneficios de burócrata.La palabra, así, pre-existe a su significado para uno, porque uno no pre-existe a su experiencial significar, la raíz de que hable y diga. Sin embargo, la regulación del contenido significado y su distribución en locales, con pretensión estratégica, con la cruz enfrente todo el tiempo, induce que cualquier evento de significabilidad apostada sobre un decir que pre-existía como decir y luego figura un representado, la propiedad relacional de los signos, y la apropiación de su transducción, eso es lo que la liturgia pasiva de la costumbre estetizante se niega a reconocer siendo función entera y preponderante: la belleza trágica de la cruz en la que aún descansa el Nazareno, esa su misma singularidad, es el medio que seduce a la atención a pasiva contemplar en placer la armonía de los símbolos o la astrología de la carne, seducción que contrabandea su idea por sedar de deleite al cuerpo, inocenciarse ante la razón en melodía. La palabra nadie, entonces, supone al menos una persona concreta que discernió y la existenció –dudo yo que emerja natural de la conjunción de sujetos y como producto inmanente de su interacción –creo yo que su especificidad esconde un mausoleo que adoramos indiferido a simple palabra: este especulativo nadie originario es quien persiste siendo nadie en la palabra nadie, este conjetural nadie caminó la tierra común de los celestes y las bestias, como nadie siendo, que es siendo humano.restoCréditosLa vergüenza™ es un medio que se sostiene únicamente con el aporte de sus colaboradores directos. Quiero decir que, por fidelidad para con quien/es vuelve/en posible que se lleve a cabo esta tarea que tenemos/tengo de producir información/especulación/delirio-terapéutico, debo tomarme la osadía de interrumpiros y comentarles a quienes, en potencial, de repente, como en un carnaval, pudiesen verse tentados a brindar su aporte para que continúe/nuemos en él/ello/ellos.La vergüenza™ nació como una categoría dispuesta sobre la concretitud de un acto que se reconoce autónomo, honesto, libre y espontáneo, mas cuya realización en acto traduce autorreflexivamente sobre un otro el registro de un evento indigno de la común intersubjetividad -lo que confluye en la manifestación explícita, maquínica pero como corpórea reactividad a un estímulo sensible específico, de una realizabilidad existible cuya prohibición normativa está legislada en el cuerpo de los sujetos como tales, a la vez que en el cuerpo de los sujetos se ejecuta la rehabilitación al estado normativo: está inscrito el código en que se instituye como transgresión, la doctrina que la sustenta como acorde a la legalidad emanada del soberano pueblo, y el instrumento encargado de retrotaer al infractor al cese de su realización: en la propia carne constitutiva que de quien reconoce la falta en autoinhibición somáticamente ejecutada como reactivo sensacional a un acto de su propio sí; en la propia carne de los pares que registran la realización efectiva de la falta -constituidos también sobre la organicidad material del cuerpo, y reactivos somáticos del juicio corpóreo que sentencia desde evidenciar el acto en ese par como otro-, siendo la justicia ejecutada sin juicio, acusación, proceso o externa y positiva convención: el mero observarlo acto –en evento o figuración- induce el reconocimiento de su impropiedad para con el soberano como reconocimiento de mutuos y por manifiesto sensacionarse en cuerpo. En la vergüenza™, nadie juzga con deliberado juicio, y el transgresor, sin mediación o reflexiva comprensión del daño, de inmediato y a su inmediato sí se aplica el mecanismo que lo cesa, sin defensa posible ni acusación formal recibida, sino como sustentado en la reacción de repelerse del acto que infiere reconocimiento de falta: la racionalidad jurídica ni es actuada, expresa o a la reflexividad sobre principio sostenible se consta: la emocionalidad inhibitoria manifiesta ejecuta la función integrada desde la corporeidad irreflexiva, representando a la relacionalidad del soberano por sus partes como contiendo en sí, y no objetable por ningún sí, la ley que lo regula. El problema es que los actos que producen vergüenza, porque no somos tan boludos, carecen del sustento de expresa legitimidad convenida que lo tipifique e integre a la institucionalidad jurídica –pero nos hacemos los boludos, porque el cuerpo reactivo no precisa razonar ante la manifiesta y evidente naturaleza de la falta: tener sed no es una falta aun si reactiva sensación fuese que emerge desde, por y en la sensibilidad, y esa sensibilidad sin embargo sustenta el principio que garantiza la accesibilidad universal al cese de la sed, no por su fuente en la corporeidad o consecuencia reactiva, sino por el superior derecho consagrado –de vida conservar, garantizado en la legislación. La vergüenza™, sin embargo, nuestro medio, o mío, es mía si cometo lo vergonzoso, pero a par soberano por hacerlo induzco de la social incomodidad ante la intemperie moral. El principio que pueda o no justificar en lo positivo a este acto vergonzoso, carece de instancia en la que instruirse como legítima raíz de su aprehensión y deliberabilidad: el cuerpo reacciona porque el cuerpo sabe de la inevitable necesidad de reprimir una inmoral flatulencia, de reprimir al poseedor un esfínter distraído: el recordatorio de las tripas, sus olores, y la institución milenaria de las alturas logradas con civil conducta: no deben ser debatidas, ni poderlo ser, ni haberlo sido: a mí me molesta y el rubor de tus mejillas te confiesa arrepentido, reconociendo haberme molestado.No es necesario más que remitirse a la piedra angular de Ilustrados, que en templo de Razón Universal, argumento de retórica habilidad desplegaron, o persuasión, como quien diría, hoy, si se me permite el juicio transhistórico, sagrada conjunción de chamuyo y capricho: autoevidente la capaz Razón de regularse ser, autoevidente siendo que compartida por todo ser racional es, y autoevidente irracionalidad quien la autoevidente racionalidad de la Razón no recogiera, de autoevidente principio sería hoy un idolátrico, y baratito, principio dogmático de palaciega autoridad –de prestigio y persona hecho, de aquella Razón que a la Razón actual no satisfaría en su estricto escrutar: la autónoma Razón fundada a nuestro hoy considerado noble y nublado a la Luz Universal aspirar. La obviedad siendo que la autonomización del principio trascendente, principio cuya autoridad residía en su divinidad como fuente, y por divina la fuente, verdadera su virtud ante Absoluto su garante, esa libertada comunidad de la Razón a por la Razón juzgar los humanos asuntos, de prosa inspirada disfrazó el deseo de que le sea permitido el coito pre-matrimonial, o que a Dios se le haya ocurrido obligar a no matar ni mentir, o ver qué onda diciendo natural y natural y natural armonía emanando de la belleza natural: la de los jardines de florales podados, de paseos al bosque siempre calzados por si pintaba un jabalí nervioso, de ni en pedo meterse en una selva donde cagan en el piso, esos bárbaros: los animales, otros irracionales, nativos lúmpenes ineducables.Sin embargo, como quien estas palabras encuentre, por definición, ya consume nuestro medio, la vergüenza™, y ello implicando su ilustre raciocinio digno de solventar los gastos por los daños al dominio de otro que sea otro, cuando sea que otro nos otrede, y cuando sea que la espada del argumento la espada, máxima costumbre, como inmortal juez del infalible Destino, a manifiesta verdad realizar la diestra y nuestra capacidad militar, que verdad así se demuestre de a polemistas enfrentar; ustedes, entonces, son aquellos a quien pretendo seducir a participar de la vergüenza™ como colaborador. Ya sea con 500$ pesitos por mes, o dos luquitas, o un BTC que sobre y, recordemos, de la avara perversión de los Estados nos permite evadirnos; pero, decía, con lo que considere cada quien que pueda afrontar, nos ayudará eternamente a sostener este invaluable faro de racionalidad y luz natural: así podamos, nosotros, del fruto sagrado de la inteligencia adeptos, podamos sentir la vergüenza de matar y conservar el estatus de qué a lo muerto, pero no de quién –a la vergüenza someternos y jamás aceptar que nos digan, por la divina misión de esta nuestra tierra llevar adelante, que asesinos alguien ósenos en injuria barbárica acusar.Ahora sí, continuamos con lo que aquí reunidos nos ha congregado. Es ley.AnexoARTICULO 141 – * Se declaran incapaces por demencia las personas que por causa de enfermedades mentales no tengan aptitud para dirigir su persona o administrar sus bienes.Nota de Actualización: Según ley 17.711. Texto del Código Civil: Se declaran dementes los individuos de uno y otro sexo que se hallen en estado habitual de manía, demencia o imbecilidad, aunque tengan intervalos lúcidos, o la manía sea parcial.***ARTICULO 142 – La declaración judicial de demencia no podrá hacerse sino a solicitud de parte, y después de un examen de facultativos.***ARTICULO 143 – Si del examen de facultativos resultare ser efectiva la demencia, deberá ser calificada en su respectivo carácter, y si fuese manía, deberá decirse si es parcial o total.***ARTICULO 144 – Los que pueden pedir la declaración de demencia son:1º El esposo o esposa no separados personalmente o divorciados vincularmente;2º Los parientes del demente;3º El Ministerio de Menores;4º El respectivo cónsul, si el demente fuese extranjero;5º Cualquier persona del pueblo, cuando el demente sea furioso, o incomode a sus vecinos.Nota de Actualización: Según ley 23.515, art. 2. Texto del Código Civil:1º El esposo o esposa no divorciados.***ARTICULO 145 – Si el demente fuese menor de catorce años no podrá pedirse declaración de demencia.***ARTICULO 146 – Tampoco podrá solicitarse la declaración de demencia, cuando una solicitud igual se hubiese declarado ya improbada, aunque sea otro el que la solicitase, salvo si expusiese hechos de demencia sobrevinientes a la declaración judicial.***ARTICULO 147 – Interpuesta la solicitud de demencia, debe nombrarse para el demandado como demente, un curador provisorio que lo represente y defienda en el pleito, hasta que se pronuncie la sentencia definitiva. En el juicio es parte esencial el Ministerio de Menores.***ARTICULO 148 – Cuando la demencia aparezca notoria e indudable, el juez mandará inmediatamente recaudar los bienes del demente denunciado, y entregarlos, bajo inventario, a un curador provisorio, para que los administre.***ARTICULO 149 – * Si el denunciado como demente fuere menor de edad, su padre o su madre o su tutor ejercerán las funciones de curador provisorio.Nota de Actualización: Según art. 1º, ley 23.264. Texto del Código Civil: Si el denunciado como demente fuese menor de edad, su padre o su tutor ejercerán las funciones del curador provisorio.***ARTICULO 150 – La cesación de la incapacidad por el completo restablecimiento de los dementes, sólo tendrá lugar después de un nuevo examen de sanidad hecho por facultativos, y después de la declaración judicial, con audiencia del Ministerio de Menores.